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Lucas 1

Biblia Nacar-Colunga

1Puesto que ya muchos han intentado escribir la historia de lo que ha sucedido entre nosotros,

2según que nos ha sido transmitido por los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra,

3me ha parecido a mí también, después de informarme exactamente de todo desde los orígenes, escribirte ordenadamente, óptimo Teófilo, EL será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre,

4para que conozcas la firmeza de la doctrina que has recibido.

5Hubo en los días de Heredes, rey de Judea, un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, cuya mujer, de la descendencia de Aarón, se llamaba Isabel.

6Ambos eran justos en la presencia de Dios, e irreprensibles, caminaban en los preceptos y observancias del Señor.

7No tenían hijos, pues Isabel era estéril y los dos ya avanzados en edad.

8Sucedió, pues, que, ejerciendo él sus funciones sacerdotales delante de Dios según el orden de su turno,

9conforme al uso del servicio divino, le tocó entrar en el santuario del Señor para ofrecer el incienso,

10y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la oblación del incienso.

11Apareciósele un ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso.

12Al verle se turbó Zacarías, y el temor se apoderó de él.

13Dijóle el ángel: “No temas, Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, al que pondrás por nombre Juan.

14Será para ti gozo y regocijo, y todos se alegrarán en su nacimiento,

15porque será grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni licores, y desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo;"

16y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor su Dios,

17y caminará delante del mismo en el espíritu y el poder de Elias para reducir el corazón de los padres a los hijos, y los rebeldes a los sentimientos de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto,”

18Dijo Zacarías al ángel: “¿Y qué señal tendré de esto? Porque yo soy ya viejo, y mi mujer avanzada en edad.”

19El ángel le contestó, diciendo: “Yo soy Gabriel, que asisto ante Dios, y he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena nueva.

20He aquí que tú estarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que esto se cumpla, por cuanto no has creído en mis palabras, que se cumplirán en su tiempo.”

21El pueblo esperaba a Zacarías y se maravillaba de que se retardase en el templo.

22Cuando salió no podía hablar, por donde conocieron que había tenido alguna visión en el Templo. El les hacia señas, pues se había quedado mudo.

23Cumplidos los días de su servicio, volvióse a casa.

24Y después de algunos días concibió Isabel, su mujer, que se ocultó durante cinco meses, diciendo:

25He aquí lo que ha hecho conmigo el Señor, acordando quitar mi oprobio entre los hombres.

26En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte dé Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret.

27A una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María."

28Entrando le dijo: Alégrate, llena de gracia; el Señor es contigo."

29Ella se turbó al oír estas palabras, y discurría qué podría significar aquella salutación.

30El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios,

31y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

32- - -

33y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin.

34Dijo María al ángel: ¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?

35EL ángel le contestó y dijo: EL Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios.

36E Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el mes sexto de la que era estéril,

37porque nada hay imposible para Dios.

38Dijo María: He aquí a la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y se fue de ella el ángel."

39En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, a una ciudad de Judá,

40y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41Así que Isabel oyó el saludo de María, exultó el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo,

42y clamó con fuerte voz: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!

43¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?

44Porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, exultó de gozo el niño en mi seno.

45Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le dijo de parte del Señor:

46Dijo María: Mi alma magnifica al Señor

47y exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador,

48porque ha mirado la humildad de su sierva; por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada,"

49porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.

50Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen.

51Desplegó el poder de su brazo, y dispersó a los que se engríen con los pensamientos de su corazón.

52Derribó a los potentados de sus tronos y ensalzó a los humildes.

53A los hambrientos los llenó de bienes, y a los ricos los despidió vacíos.

54Acogió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia.

55Según lo que había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia para siempre.

56María permaneció con ella como unos tres meses, y se volvió a su casa.

57Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz, y parió un hijo.

58Habiendo oído sus vecinos y parientes que el Señor le había mostrado la grandeza de su misericordia, se congratulaban con ella.

59Al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías.

60Pero la madre tomó la palabra y dijo: No, se llamará Juan.

61Le decían: ¡Si no hay ninguno en tu parentela que se llame con ese nombre!

62Entonces preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamase;"

63y pidiendo unas tablillas, escribió: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

64Y abrió al instante su boca y habló bendiciendo a Dios.

65Se apoderó el temor de todos los vecinos, y en toda la montaña de Judea se contaban todas estas cosas,

66y cuantos las oían, pensativos, se decían: ¿Qué vendrá a ser este niño? Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

67Zacarías, su padre, se llenó del Espíritu Santo y profetizó diciendo:

68Bendito el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69y levantó en favor nuestro un poder de salvación en la casa de David, su siervo,

70como había prometido por la boca de sus santos profetas desde antiguo,

71salvándonos de nuestros enemigos y del poder de todos los que nos aborrecen,

72para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su alianza santa,

73del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, darnos;"

74para que, sin temor, libres del poder de los enemigos, le sirvamos

75en santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.

76Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues tú irás delante del Señor para preparar sus caminos,

77para dar la ciencia de la salud a su pueblo, para remisión de sus pecados;"

78por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, en las cuales nos visitará naciendo de lo alto,

79para iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte, para enderezar nuestros pies por el camino de la paz.

80El niño crecía y se fortalecía en espíritu, y moraba en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.

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