Salmos 77
Católica Biblia de Jerusalén ›1Mi voz hacia Dios: yo clamo, mi voz hacia Dios: él me escucha.
2En el día de mi angustia voy buscando al Señor, por la noche tiendo mi mano sin descanso, mi alma el consuelo rehúsa.
3De Dios me acuerdo y gimo, medito, y mi espíritu desmaya. Pausa.
4Los párpados de mis ojos tú retienes, turbado estoy, no puedo hablar;
5pienso en los días de antaño, de los años antiguos
6me acuerdo; en mi corazón musito por la noche, medito y mi espíritu inquiere:
7¿Acaso por los siglos desechará el Señor, no volverá a ser propicio?
8¿Se ha agotado para siempre su amor? ¿Se acabó la Palabra para todas las edades?
9¿Se habrá olvidado Dios de ser clemente, o habrá cerrado de ira sus entrañas? Pausa.
10Y digo: «Este es mi penar: que se ha cambiado la diestra del Altísimo.»
11Me acuerdo de las gestas de Yahveh, sí, recuerdo tus antiguas maravillas,
12medito en toda tu obra, en tus hazañas reflexiono.
13¡Oh Dios, santos son tus caminos! ¿Qué dios hay grande como Dios?
14Tú, el Dios que obras maravillas, manifestaste tu poder entre los pueblos;
15con tu brazo a tu pueblo rescataste, a los hijos de Jacob y de José. Pausa .
16Viéronte, oh Dios, las aguas, las aguas te vieron y temblaron, también se estremecieron los abismos.
17Las nubes derramaron sus aguas, su voz tronaron los nublados, también cruzaban tus saetas.
18¡Voz de tu trueno en torbellino! Tus relámpagos alumbraban el orbe, la tierra se estremecía y retemblaba.
19Por el mar iba tu camino, por las muchas aguas tu sendero, y no se descubrieron tus pisadas.
20Tú guiaste a tu pueblo cual rebaño por la mano de Moisés y de Aarón.