Salmos 22
Católica Biblia de Jerusalén ›1Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos!
2Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí.
3¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel!
4En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste;
5a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos.
6Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo,
7todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza:
8«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!»
9Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre;
10a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.
11¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro!
12Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán;
13ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen.
14Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas.
15Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte.
16Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies.
17Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran,
18repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica.
19¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía,
20libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro;
21sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos!
22¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!:
23«Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel».
24Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.
25De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen.
26Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»
27Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes.
28Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones.
29Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva,
30le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad
31venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.