Salmos 115
Católica Biblia de Jerusalén ›1¡No a nosotros, Yahveh, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu amor, por tu verdad!
2¿Por qué han de decir las gentes: «¿Dónde está su Dios?»
3Nuestro Dios está en los cielos, todo cuanto le place lo realiza.
4Plata y oro son sus ídolos, obra de mano de hombre.
5Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven,
6tienen oídos y no oyen, tienen nariz y no huelen.
7Tienen manos y no palpan, tienen pies y no caminan, ni un solo susurro en su garganta.
8Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su confianza.
9Casa de Israel, confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
10casa de Aarón, confía en Yahveh, él, su auxilio y su escudo;
11los que teméis a Yahveh, confiad en Yahveh, él, su auxilio y su escudo.
12Yahveh se acuerda de nosotros, él bendecirá, bendecirá a la casa de Israel, bendecirá a la casa de Aarón,
13bendecirá a los que temen a Yahveh, a pequeños y grandes.
14¡Yahveh os acreciente a vosotros y a vuestros hijos!
15¡Benditos vosotros de Yahveh, que ha hecho los cielos y la tierra!
16Los cielos, son los cielos de Yahveh, la tierra, se la ha dado a los hijos de Adán.
17No alaban los muertos a Yahveh, ni ninguno de los que bajan al Silencio;
18mas nosotros, los vivos, a Yahveh bendecimos, desde ahora y por siempre.