Salmos 105
Católica Biblia de Jerusalén ›1¡Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas!
2¡Cantadle, salmodiad para él, sus maravillas todas recitad;
3gloriaos en su santo nombre, se alegre el corazón de los que buscan a Yahveh!
4¡Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso,
5recordad las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca!
6Raza de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
7él, Yahveh, es nuestro Dios, por toda la tierra sus juicios.
8El se acuerda por siempre de su alianza, palabra que impuso a mil generaciones,
9lo que pactó con Abraham, el juramento que hizo a Isaac,
10y que puso a Jacob como precepto, a Israel como alianza eterna,
11diciendo: «Yo te daré la tierra de Canaán por parte de vuestra herencia».
12Aunque ellos eran poco numerosos, gente de paso y forasteros allí,
13cuando iban de nación en nación, desde un reino a otro pueblo,
14a nadie permitió oprimirles, por ellos castigó a los reyes:
15«Guardaos de tocar a mis ungidos, ni mal alguno hagáis a mis profetas.»
16Llamó al hambre sobre aquel país, todo bastón de pan rompió;
17delante de ellos envió a un hombre, José, vendido como esclavo.
18Sus pies vejaron con grilletes, por su cuello pasaron las cadenas,
19hasta que se cumplió su predicción, y le acreditó la palabra de Yahveh.
20El rey mandó a soltarle, el soberano de pueblos, a dejarle libre;
21le erigió señor sobre su casa, y de toda su hacienda soberano,
22para instruir a su gusto a sus magnates, y a sus ancianos hacer sabios.
23Entonces Israel entró en Egipto, Jacob residió en el país de Cam.
24El aumentó a su pueblo en gran manera, le hizo más fuerte que sus adversarios;
25cambió el corazón de éstos para que odiasen a su pueblo y a sus siervos pusieran asechanzas.
26Luego envió a Moisés su servidor, y Aarón, su escogido,
27que hicieron entre ellos sus señales anunciadas, prodigios en el país de Cam.
28Mandó tinieblas y tinieblas hubo, mas ellos desafiaron sus palabras.
29Trocó en sangre sus aguas y a sus peces dio muerte.
30Pululó de ranas su país, hasta en las moradas de sus reyes;
31mandó él, y vinieron los mosquitos, los cínifes por toda su comarca.
32Les dio por lluvia el granizo, llamas de fuego en su país;
33hirió sus viñedos, sus higueras, y los árboles quebró de su comarca.
34Dio la orden, y llegó la langosta, y el pulgón en número incontable;
35comieron toda hierba en su país, comieron el fruto de su suelo.
36E hirió en su país a todo primogénito, las primicias de todo su vigor;
37y a ellos los sacó con plata y oro, ni uno solo flaqueó de entre sus tribus.
38Egipto se alegró de su salida, pues era presa del terror.
39El desplegó una nube por cubierta, y un fuego para alumbrar de noche.
40Pidieron, y trajo codornices, de pan de los cielos los hartó;
41abrió la roca, y brotaron las aguas, como río corrieron por los sequedales.
42Recordando su palabra sagrada dada a Abraham su servidor,
43sacó a su pueblo en alborozo, a sus elegidos entre gritos de júbilo.
44Y las tierras les dio de las naciones, el trabajo de las gentes heredaron,
45a fin de que guarden sus preceptos y sus leyes observen.