Salmos 90
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1LIBRO IV (90-106) Salmo 90 (89) *90 Salmo de lamentación y súplica. El hombre frágil ante el Dios eterno (1) Oración de Moisés, hombre de Dios. Señor, tú has sido nuestro refugio | de generación en generación.
2Antes que naciesen los montes | o fuera engendrado el orbe de la tierra, | desde siempre y por siempre tú eres Dios.
3Tú reduces el hombre a polvo, | diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
4Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; | una vela nocturna.
5Si tú los retiras | son como un sueño, | como hierba que se renueva:
6que florece y se renueva por la mañana, | y por la tarde la siegan y se seca.
7¡Cómo nos ha consumido tu cólera | y nos ha trastornado tu indignación!
8Pusiste nuestras culpas ante ti, | nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
9y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, | y nuestros años se acabaron como un suspiro.
10Aunque uno viva setenta años, | y el más robusto hasta ochenta, | la mayor parte son fatiga inútil, | porque pasan aprisa y vuelan.
11¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, | quién ha sentido el peso de tu cólera?
12Enséñanos a calcular nuestros años, | para que adquiramos un corazón sensato.
13Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? | Ten compasión de tus siervos;
14por la mañana sácianos de tu misericordia, | y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
15Danos alegría, por los días en que nos afligiste, | por los años en que sufrimos desdichas.
16Que tus siervos vean tu acción | y sus hijos tu gloria.
17Baje a nosotros la bondad del Señor | y haga prósperas las obras de nuestras manos. | Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.