Salmos 71
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 71 (70) *71 Lamentación y súplica individual. Toda la vida del salmista ha transcurrido bajo el cuidado divino; ahora en la vejez no puede ser abandonado por Dios. Dios es mi refugio (1) A ti, Señor, me acojo: | no quede yo derrotado para siempre.
2Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, | inclina a mí tu oído y sálvame.
3Sé tú mi roca de refugio, | el alcázar donde me salve, | porque mi peña y mi alcázar eres tú.
4Dios mío, líbrame de la mano perversa, | del puño criminal y violento.
5Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza | y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
6En el vientre materno ya me apoyaba en ti, | en el seno tú me sostenías, | siempre he confiado en ti.
7Muchos me miraban como a un milagro, | porque tú eres mi fuerte refugio.
8Llena estaba mi boca de tu alabanza | y de tu gloria todo el día.
9No me rechaces ahora en la vejez; | me van faltando las fuerzas, no me abandones.
10Porque mis enemigos hablan de mí, | los que acechan mi vida celebran consejo;
11dicen: «Dios lo ha abandonado; | perseguidlo, agarradlo, | que nadie lo defiende».
12Dios mío, no te quedes a distancia; | Dios mío, ven aprisa a socorrerme.
13Que fracasen y se pierdan | los que atentan contra mi vida, | queden cubiertos de oprobio y vergüenza | los que buscan mi daño.
14Yo, en cambio, seguiré esperando, | redoblaré tus alabanzas;
15mi boca contará tu justicia, | y todo el día tu salvación, | aunque no sepa contarla.
16Contaré tus proezas, Señor mío; | narraré tu justicia, tuya entera.
17Dios mío, me instruiste desde mi juventud, | y hasta hoy relato tus maravillas;
18ahora, en la vejez y las canas, | no me abandones, Dios mío, | hasta que describa tu poder, | tus hazañas a la nueva generación.
19Tu justicia, oh Dios, es excelsa, | porque tú hiciste maravillas: | Dios mío, ¿quién como tú?
20Me hiciste pasar por peligros, | muchos y graves: | de nuevo me darás la vida, | me harás subir de lo hondo de la tierra;
21acrecerás mi dignidad, | de nuevo me consolarás.
22Y yo te daré gracias, Dios mío, | con el arpa, por tu lealtad; | tocaré para ti la cítara, | Santo de Israel;
23te aclamarán mis labios, Señor; | mi alma, que tú redimiste;
24y mi lengua todo el día | recitará tu justicia, | porque quedaron derrotados y afrentados | los que buscaban mi daño.