Salmos 44
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 44 (43) *44 Lamentación y súplica colectiva. El salmo pasa de un Dios con nosotros a un Dios adverso. La luz de su rostro fue causa de salvación en tiempos pasados; también ahora puede serlo. Elegía nacional (1) Al Director. Poema de los hijos de Coré. (2) Oh Dios, nuestros oídos lo oyeron, | nuestros padres nos lo han contado: | la obra que realizaste en sus días, | en los años remotos.
2(3) Tú mismo con tu mano desposeíste a los gentiles, | y los plantaste a ellos; | trituraste a las naciones, | y los hiciste crecer a ellos.
3(4) Porque no fue su espada la que ocupó la tierra, | ni su brazo el que les dio la victoria, | sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, | porque tú los amabas.
4(5) Mi rey y mi Dios eres tú, | que das la victoria a Jacob:
5(6) con tu auxilio embestimos al enemigo, | en tu nombre pisoteamos al agresor.
6(7) Pues yo no confío en mi arco, | ni mi espada me da la victoria;
7(8) tú nos das la victoria sobre el enemigo | y derrotas a nuestros adversarios.
8(9) Dios ha sido siempre nuestro orgullo, | y siempre damos gracias a tu nombre. (Pausa)
9(10) Ahora, en cambio, nos rechazas y nos avergüenzas, | y ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
10(11) nos haces retroceder ante el enemigo, | y nuestro adversario nos saquea.
11(12) Nos entregas como ovejas de matanza | y nos has dispersado por las naciones.
12(13) Vendes a tu pueblo por nada | y no te enriqueces con su precio.
13(14) Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, | irrisión y burla de los que nos rodean;
14(15) nos has hecho el refrán de los gentiles, | nos hacen muecas las naciones.
15(16) Tengo siempre delante mi deshonra, | y la vergüenza me cubre la cara
16(17) al oír insultos e injurias, | al ver a mi rival y a mi enemigo.
17(18) Todo esto nos viene encima, sin haberte olvidado | ni haber violado tu alianza,
18(19) sin que se volviera atrás nuestro corazón | ni se desviaran de tu camino nuestros pasos.
19(20) Y tú nos arrojaste a un lugar de chacales | y nos cubriste de tinieblas.
20(21) Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios | y extendido las manos a un dios extraño,
21(22) el Señor lo habría averiguado, | pues él penetra los secretos del corazón.
22(23) Por tu causa nos degüellan cada día, | nos tratan como a ovejas de matanza.
23(24) Despierta, Señor, ¿por qué duermes? | Levántate, no nos rechaces más.
24(25) ¿Por qué nos escondes tu rostro | y olvidas nuestra desgracia y opresión?
25(26) Nuestra alma se hunde en el polvo, | nuestro vientre está pegado al suelo.
26(27) Levántate a socorrernos, | redímenos por tu misericordia.