Salmos 36
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 36 (35) *36 Salmo mixto, compuesto por una reflexión sapiencial sobre el mal o los malvados ( Sal 36:2-5 ), un himno al amor de Dios ( Sal 36:6-11 ) y una súplica escuchada ( Sal 36:12 s). El pecado se encarna en el malvado. A él se opone el inconmensurable amor divino, agua y vida, para quienes reconocen a Dios. Dios, fuente de vida (1) Al Director; del siervo del Señor, David. (2) El malvado escucha en su interior | un oráculo del pecado: | no tiene temor de Dios, | ni siquiera en su presencia.
2(3) Porque se hace la ilusión de que su culpa | no será descubierta ni aborrecida.
3(4) Las palabras de su boca son maldad y traición, | renuncia a ser sensato y a obrar bien;
4(5) acostado medita el crimen, | se obstina en el mal camino, | no rechaza la maldad.
5(6) Señor, tu misericordia llega al cielo, | tu fidelidad hasta las nubes;
6(7) tu justicia es como las altas cordilleras, | tus juicios son como el océano inmenso. | Tú socorres a hombres y animales;
7(8) ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, | los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
8(9) se nutren de lo sabroso de tu casa, | les das a beber del torrente de tus delicias,
9(10) porque en ti está la fuente viva, | y tu luz nos hace ver la luz.
10(11) Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, | tu justicia con los rectos de corazón.
11(12) Que no me pisotee el pie del soberbio, | que no me eche fuera la mano del malvado.
12(13) Han fracasado los malhechores; | derribados, no se pueden levantar.