Salmos 31
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 31 (30) *31 Súplica individual que describe el paso del desaliento en la prueba al júbilo por el amor y la salvación de Dios. Destaca la confesión del v. Sal 31:15 : Tú eres mi Dios . Jesús muere con las palabras de este salmo en sus labios: Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu ( Luc 23:46 ). Dios, refugio seguro (1) Al Director. Salmo de David. (2) A ti, Señor, me acojo: | no quede yo nunca defraudado; | tú, que eres justo, ponme a salvo,
2(3) inclina tu oído hacia mí; | ven aprisa a librarme, | sé la roca de mi refugio, | un baluarte donde me salve,
3(4) tú que eres mi roca y mi baluarte; | por tu nombre dirígeme y guíame:
4(5) sácame de la red que me han tendido, | porque tú eres mi amparo.
5(6) A tus manos encomiendo mi espíritu: | tú, el Dios leal, me librarás;
6(7) tú aborreces a los que veneran ídolos inertes, | pero yo confío en el Señor;
7(8) tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. | Te has fijado en mi aflicción, | velas por mi vida en peligro;
8(9) no me has entregado en manos del enemigo, | has puesto mis pies en un camino ancho.
9(10) Piedad, Señor, que estoy en peligro; | se consumen de dolor mis ojos, | mi garganta y mis entrañas.
10(11) Mi vida se gasta en el dolor, | mis años en los gemidos; | mi vigor decae con las penas, | mis huesos se consumen.
11(12) Soy la burla de todos mis enemigos, | la irrisión de mis vecinos, | el espanto de mis conocidos: | me ven por la calle y escapan de mí.
12(13) Me han olvidado como a un muerto, | me han desechado como a un cacharro inútil.
13(14) Oigo el cuchicheo de la gente, | y todo me da miedo; | se conjuran contra mí | y traman quitarme la vida.
14(15) Pero yo confío en ti, Señor; | te digo: «Tú eres mi Dios».
15(16) En tus manos están mis azares: | líbrame de mis enemigos que me persiguen;
16(17) haz brillar tu rostro sobre tu siervo, | sálvame por tu misericordia.
17(18) Señor, no quede yo defraudado | tras haber acudido a ti; | queden defraudados los malvados, | y bajen llorando al abismo,
18(19) enmudezcan los labios mentirosos, | que profieren insolencias contra el justo, | con soberbia y con desprecio.
19(20) Qué bondad tan grande, Señor, | reservas para los que te temen, | y concedes a los que a ti se acogen | a la vista de todos.
20(21) En el asilo de tu presencia los escondes | de las conjuras humanas; | los ocultas en tu tabernáculo, | frente a las lenguas pendencieras.
21(22) Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí | prodigios de misericordia | en la ciudad amurallada.
22(23) Yo decía en mi ansiedad: | «Me has arrojado de tu vista»; | pero tú escuchaste mi voz suplicante | cuando yo te gritaba.
23(24) Amad al Señor, fieles suyos; | el Señor guarda a sus leales, | y a los soberbios los paga con creces.
24(25) Sed fuertes y valientes de corazón | los que esperáis en el Señor.