Salmos 141
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 141 (140) *141 Súplica individual. El justo podrá cumplir su propósito de no tener nada en común con los malhechores si Dios se convierte en su centinela. Plegaria del justo (1) Salmo de David. Señor, te estoy llamando, ven de prisa, | escucha mi voz cuando te llamo.
2Suba mi oración como incienso en tu presencia, | el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
3Coloca, Señor, una guardia en mi boca, | un centinela a la puerta de mis labios;
4no dejes inclinarse mi corazón a la maldad, | a cometer crímenes y delitos; | ni que con los hombres malvados | participe en banquetes.
5Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, | pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; | yo seguiré rezando en sus desgracias.
6Cuando caigan en las duras manos de sus jueces, | escucharán mis palabras amables;
7como una piedra de molino, rota por tierra, | queden esparcidos sus huesos a la boca de la tumba.
8Señor Dios, mis ojos están vueltos a ti, | en ti me refugio, no me dejes indefenso;
9guárdame del lazo que me han tendido, | de la trampa de los malhechores.
10Caigan los malvados en sus redes, | mientras que yo escapo ileso.