Salmos 132
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 132 (131) *132 Salmo real y mesiánico. En una situación crítica, el poeta recuerda la promesa de David y el juramento divino. El pacto entre David y el Señor (1) Canción de las subidas. Señor, tenle en cuenta a David | todos sus afanes:
2cómo juró al Señor | e hizo voto al Fuerte de Jacob:
3«No entraré bajo el techo de mi casa, | no subiré al lecho de mi descanso,
4no daré sueño a mis ojos, | ni reposo a mis párpados,
5hasta que encuentre un lugar para el Señor, | una morada para el Fuerte de Jacob».
6Oímos que estaba en Efratá, | la encontramos en el Soto de Jaar:
7entremos en su morada, | postrémonos ante el estrado de sus pies.
8Levántate, Señor, ven a tu mansión, | ven con el arca de tu poder:
9que tus sacerdotes se vistan de justicia, | que tus fieles vitoreen.
10Por amor a tu siervo David, | no niegues audiencia a tu Ungido.
11El Señor ha jurado a David | una promesa que no retractará: | «A uno de tu linaje | pondré sobre tu trono.
12Si tus hijos guardan mi alianza | y los mandatos que les enseño, | también sus hijos, por siempre, | se sentarán sobre tu trono».
13Porque el Señor ha elegido a Sión, | ha deseado vivir en ella:
14«Esta es mi mansión por siempre, | aquí viviré, porque la deseo.
15Bendeciré sus provisiones, | a sus pobres los saciaré de pan,
16vestiré a sus sacerdotes de salvación, | y sus fieles aclamarán con vítores.
17Haré germinar el vigor de David, | enciendo una lámpara para mi Ungido.
18A sus enemigos los vestiré de ignominia, | sobre él brillará mi diadema».