Salmos 10
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 10 *10 Continuación del salmo anterior con un tercer acto: la súplica a Dios, rey y juez. 1Pe 5:8 recoge la imagen del león acechante, aplicada a Satán, que nos recuerda los movimientos calculados de los malvados ( Sal 10:8-10 ). (Vulgata 9,22-39) No te olvides de los humildes (1) (22) (Lámed) ¿Por qué te quedas lejos, Señor, | y te escondes en el momento del aprieto?
2(23) En su soberbia el impío oprime al infeliz | y lo enreda en las intrigas que ha tramado.
3(24) El malvado se gloría de su ambición, | el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
4(25) (Nun) El malvado dice con insolencia: | «No hay Dios que me pida cuentas».
5(26) La intriga vicia siempre su conducta, | aleja de su mente tus juicios, | y desafía a sus rivales.
6(27) Piensa: «No vacilaré, | nunca jamás seré desgraciado».
7(28) (Pe) Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de fraudes; | su lengua encubre maldad y opresión;
8(29) en el zaguán se sienta al acecho, | para matar a escondidas al inocente.
9(30) acecha en su escondrijo, | como león en su guarida, | acecha al desgraciado para robarle, | arrastrándolo a sus redes;
10(31) se agacha y se encoge | y con violencia cae sobre el indefenso.
11(32) Piensa: «Dios lo olvida, | se tapa la cara, no se entera».
12(33) (Qof) Levántate, Señor, extiende tu mano, | no te olvides de los humildes.
13(34) ¿Por qué ha de despreciar a Dios el malvado, | pensando que no le pedirá cuentas?
14(35) (Res) Pero tú ves las penas y los trabajos, | tú miras y los tomas en tus manos. | A ti se encomienda el pobre, | tú socorres al huérfano.
15(36) (Sin) Rómpele el brazo al malvado, | pídele cuentas de su maldad, | y que desaparezca.
16(37) El Señor reinará eternamente, | y los gentiles desaparecerán de su tierra.
17(38) (Tau) Señor, tú escuchas los deseos de los humildes, | les prestas oído y los animas;
18(39) tú defiendes al huérfano y al desvalido: | que el hombre hecho de tierra no vuelva a sembrar su terror.