Sabiduría 9
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1SABIDURÍA 9 Sb 1 - Sb 2 - Sb 3 - Sb 4 - Sb 5 - Sb 6 - Sb 7 - Sb 8 - Sb 9 - Sb 10 - Sb 11 - Sb 12 - Sb 13 - Sb 14 - Sb 15 - Sb 16 - Sb 17 - Sb 18 - Sb 19 Índice de libros *9 El discurso sobre la sabiduría culmina en esta oración, inspirada en la de 1Re 3:6-9 y 2Cr 1:8-10 ; es una pieza literaria construida con gran esmero: Sab 9:1-6 trata de la vocación universal del ser humano y toma a Salomón como un ejemplo; Sab 9:7-12 presenta a Salomón pidiendo a Dios el don de la sabiduría para poder gobernar; Sab 9:13-17 es una reflexión filosófico-teológica sobre el ser humano y los designios divinos, en la que la figura de Salomón se desvanece y se confunde con la humanidad. «Dios de los padres y Señor de la misericordia, | que con tus palabras hiciste todas las cosas,
2y en tu sabiduría formaste al hombre, | para que dominase sobre las criaturas que tú has hecho,
3y para regir el mundo con santidad y justicia, | y para administrar justicia con rectitud de corazón.
4Dame la sabiduría asistente de tu trono | y no me excluyas del número de tus siervos,
5porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva, | hombre débil y de pocos años, | demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
6Pues, aunque uno sea perfecto | entre los hijos de los hombres, | sin la sabiduría, que procede de ti, | será estimado en nada.
7Tú me elegiste como rey de tu pueblo | y como juez de tus hijos e hijas.
8Me mandaste construir un templo en tu monte santo | y un altar en la ciudad de tu morada, | a imitación de la tienda santa que preparaste desde el principio.
9Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras, | que te asistió cuando hacías el mundo, | y que sabe lo que es grato a tus ojos | y lo que es recto según tus preceptos.
10Mándala de tus santos cielos, | y de tu trono de gloria envíala, | para que me asista en mis trabajos | y venga yo a saber lo que te es grato.
11Porque ella conoce y entiende todas las cosas, | y me guiará prudentemente en mis obras, | y me guardará en su esplendor.
12Así aceptarás mis obras, | juzgaré a tu pueblo con justicia | y seré digno del trono de mi padre.
13Pues, ¿qué hombre conocerá el designio de Dios?, | o ¿quién se imaginará lo que el Señor quiere?
14Los pensamientos de los mortales son frágiles | e inseguros nuestros razonamientos,
15porque el cuerpo mortal oprime el alma | y esta tienda terrena abruma la mente pensativa.
16Si apenas vislumbramos lo que hay sobre la tierra | y con fatiga descubrimos lo que está a nuestro alcance, | ¿quién rastreará lo que está en el cielo?,
17¿quién conocerá tus designios, si tú no le das sabiduría | y le envías tu santo espíritu desde lo alto?
18Así se enderezaron las sendas de los terrestres, | los hombres aprendieron lo que te agrada | y se salvaron por la sabiduría».