Sabiduría 5
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1SABIDURÍA 5 Sb 1 - Sb 2 - Sb 3 - Sb 4 - Sb 5 - Sb 6 - Sb 7 - Sb 8 - Sb 9 - Sb 10 - Sb 11 - Sb 12 - Sb 13 - Sb 14 - Sb 15 - Sb 16 - Sb 17 - Sb 18 - Sb 19 Índice de libros Entonces el justo estará en pie con gran aplomo | delante de los que lo afligieron y despreciaron sus trabajos.
2Al verlo, se estremecerán de miedo, | estupefactos ante su inesperada salvación.
3Arrepentidos y gimiendo de angustia se dirán *5:3-13 Una vez pasado el umbral de la muerte, los impíos pronuncian su segundo discurso ( Sab 5:4-13 ), de tono marcadamente trágico, en el que reconocen que el justo tenía razón y que ellos se han equivocado, admiten su errada concepción de la existencia y reflexionan sobre la vaciedad de sus vidas (véase su primer discurso en Sab 2:1-20 ). :
4«Este es aquel de quien antes nos reíamos | y a quien, nosotros insensatos, insultábamos. | Su vida nos parecía una locura | y su muerte, una ignominia.
5¿Cómo ahora es contado entre los hijos de Dios | y comparte la suerte de los santos?
6Sí, nosotros nos desviamos del camino de la verdad, | la luz de la justicia no nos alumbró | y el sol no salió para nosotros.
7Nos fatigamos por sendas de maldad y perdición, | atravesamos desiertos intransitables, | pero no reconocimos el camino del Señor.
8¿De qué nos ha servido nuestro orgullo? | ¿Qué hemos sacado presumiendo de ricos?
9Todo aquello pasó como una sombra, | como noticia que corre veloz,
10como nave que surca las aguas agitadas, | sin dejar rastro de su travesía, | ni estela de su quilla en las olas.
11O como pájaro que corta el aire | sin dejar rastro de su paso; | con un aleteo azota el aire ligero, | lo corta con agudo silbido, | se abre camino batiendo las alas | y al final no queda rastro de su paso.
12O como flecha disparada al blanco, | cuya herida en el aire se cierra al instante, | siendo imposible conocer su trayectoria.
13Igual nosotros: nacimos y nos eclipsamos | sin dejar ni una señal de virtud que poder mostrar, | nos consumimos en nuestra maldad».
14Sí, la esperanza del impío es brizna que arrebata el viento, | espuma ligera que arrastra el vendaval, | humo que el viento disipa, | recuerdo fugaz del huésped de un día.
15Los justos, en cambio, viven eternamente, | encuentran su recompensa en el Señor | y el Altísimo cuida de ellos.
16Por eso recibirán de manos del Señor | la magnífica corona real y la hermosa diadema, | pues con su diestra los protegerá | y con su brazo los escudará.
17Tomará la armadura de su celo | y armará a la creación para vengarse de sus enemigos.
18Vestirá la coraza de la justicia, | se pondrá como yelmo un juicio sincero;
19tomará por escudo su santidad invencible,
20afilará como espada su ira inexorable | y el universo peleará a su lado contra los necios.
21Certeras parten ráfagas de rayos; | desde las nubes como arco bien tenso, | vuelan hacia el blanco.
22Una catapulta lanzará un furioso pedrisco; | las aguas del mar se embravecerán contra ellos, | los ríos los anegarán sin piedad.
23Se levantará contra ellos un viento impetuoso | que los aventará como huracán. | Así la iniquidad asolará toda la tierra | y la maldad derrocará los tronos de los poderosos.