Rut 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1RUT Rut es una obra rica en contenido. Destaca la acción providente de Dios que actúa discretamente en lo cotidiano: salva y realiza su plan a través de Rut para ayudar a Noemí, y de Booz para socorrer a las dos viudas -la actitud de Orfá ( Rut 1:14 ) o del otro pariente ( Rut 4:6 ) no son reprobables, sirven para destacar la generosidad de Rut y de Booz-. Por eso, el autor utiliza el mismo término para hablar del manto de Booz en Rut 3:9 y de las alas protectoras de Dios en Rut 2:12 . Dios se sirve de las prescripciones de la ley ( Rut 2:3 y Rut 4:3-8 ) para dar una salida a una situación que parece desesperada. Él es quien da el hijo ( Rut 4:13 ) que premia la fidelidad y misericordia de Rut y Booz, haciéndolos entrar en la genealogía de David ( Rut 4:17 ). El sentido religioso de Rut se marca de forma especial con las numerosas bendiciones que jalonan el relato, y se hace más explícito en las afirmaciones de Rut 1:6 y Rut 4:13 . También Noemí da un sentido religioso a su desgracia ( Rut 1:13 ; Rut 1:20 s), se abre a la esperanza ( Rut 2:20 ) y al final del relato encuentra la respuesta de Dios (la reacción de las mujeres en Rut 4:14 s, que se contrapone a la de Rut 1:19-21 ). Sucedió, en tiempos de los jueces, que hubo hambre en el país y un hombre decidió emigrar, con su mujer y sus dos hijos, desde Belén de Judá a la región de Moab.
2El hombre se llamaba Elimélec; su mujer, Noemí, y sus hijos Majlón y Kilyón. Eran efrateos de Belén de Judá. Llegados a la región de Moab, se establecieron allí.
3Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella sola con sus dos hijos.
4Estos tomaron por mujeres a dos moabitas llamadas Orfá y Rut. Pero, después de residir allí unos diez años,
5murieron también Majlón y Kilyón, quedando Noemí sin hijos y sin marido.
6Entonces Noemí, enterada de que el Señor había bendecido a su pueblo procurándole alimentos, se dispuso a abandonar la región de Moab en compañía de sus dos nueras.
7Salió, pues, con ellas del lugar en que residían y emprendió el camino de regreso a Judá.
8Noemí dijo a sus nueras: «Volved a casa de vuestras madres. Que el Señor tenga piedad de vosotras como vosotras la habéis tenido con mis difuntos y conmigo;
9que él os conceda felicidad en la casa de un nuevo marido». Y las abrazó. Ellas, echándose a llorar,
10replicaron: «Eso no. Iremos contigo a tu pueblo».
11Noemí insistió: «Volved, hijas mías. ¿Para qué vais a venir conmigo? ¿Imagináis que puedo tener más hijos que os sirvan de maridos?
12¡Ánimo, hijas, volved! Soy demasiado vieja para casarme de nuevo. Y aunque todavía tuviera esperanzas, aunque me casara esta misma noche y tuviera hijos,
13¿aguardaríais a que fueran mayores? ¿Renunciaríais a otro matrimonio? No, hijas mías. Mi amargura es mayor que la vuestra, porque la mano del Señor ha caído sobre mí».
14Ellas lloraban. Después Orfá dio un beso a su suegra y se volvió a su pueblo, mientras que Rut permaneció con Noemí.
15«Ya ves —dijo Noemí— que tu cuñada vuelve a su pueblo y a sus dioses. Ve tú también con ella».
16Pero Rut respondió: «No insistas en que vuelva y te abandone. Iré adonde tú vayas, viviré donde tú vivas; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios;
17moriré donde tú mueras, y allí me enterrarán. Juro ante el Señor que solo la muerte podrá separarnos».
18Viendo que Rut estaba decidida a seguirla, Noemí no insistió.
19Y las dos continuaron el camino hasta llegar a Belén. Su llegada produjo cierta conmoción en la ciudad. Las mujeres se preguntaban: «¿No es ésta Noemí?».
20Pero ella respondía: «No me llaméis Noemí; llamadme Mará, porque el Todopoderoso me ha colmado de amargura.
21Salí llena y el Señor me devuelve vacía. ¿Por qué me llamáis Noemí, si el Señor me ha afligido tanto y el Todopoderoso me ha hecho tan desgraciada?».
22Así fue como Noemí volvió de la región de Moab junto con Rut, su nuera moabita. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la siega de la cebada.