Proverbios 5
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Hijo mío, atiende a mi sabiduría, | presta atención a mi experiencia,
2de ese modo serás reflexivo | y tus labios sabrán lo que dicen.
3La seductora tiene miel en los labios, | sus palabras son más suaves que el aceite,
4pero al final son amargas como ajenjo, | letales como espada de dos filos.
5Corren sus pies hacia la muerte, | sus pasos se encaminan al Abismo *5:5 Muerte y Abismo son sinónimos, pero no se trata de la muerte física, sino de una vida frustrada y abocada necesariamente al fracaso humano personal y social. ;
6le da igual el camino de la vida, | no le importa que su senda se extravíe.
7Así pues, hijo mío, escúchame, | no rechaces los consejos que te doy:
8aleja de ella tu camino, | no te acerques a la puerta de su casa,
9pues cederías a otros tu honor, | tu dignidad a gente implacable.
10Así no gozarán extraños de tus bienes, | ni tu renta acabará yendo a casa ajena.
11Al final acabarías lamentándolo, | con tu cuerpo y tu carne agotados.
12Pensarás: «¿Por qué rechacé la disciplina, | por qué mi corazón despreció la corrección?
13¿Por qué no escuché a mis maestros | y no hice caso a mis preceptores?
14Me he encontrado al borde de la ruina | en medio de la asamblea convocada».
15Bebe agua de tu propia cisterna, | la que mana dentro de tu pozo.
16¿Se derramarán tus fuentes por la calle, | se perderán tus arroyos por las plazas?
17Guárdalos solo para ti, | no los compartas con extraños.
18Sea bendita tu fuente, | goza de la esposa de tu juventud:
19cierva encantadora, graciosa gacela, | que siempre te embriaguen sus caricias, | que de continuo te deleite su amor.
20No busques, hijo, deleite en la seductora, | no cedas al abrazo de una desconocida;
21que el Señor vigila la conducta del hombre, | observa atento todos sus pasos.
22Su propia maldad atrapa al malvado, | queda preso en los lazos de su pecado;
23morirá por no dejarse corregir, | tanta insensatez lo perderá.