Proverbios 23
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Si te sientas a la mesa de un señor, | mira bien lo que tienes delante:
2pon freno a tu apetito | si tienes mucha hambre;
3no mires con ansia sus manjares, | porque es comida engañosa.
4No te afanes en ir tras la riqueza, | sé sensato y no pienses en ella.
5Dejas un poco de mirarla y ya no está: | echa alas de águila y vuela hacia el cielo.
6No te juntes a comer con el avaro, | no codicies sus ricos alimentos,
7porque son como pelo en la garganta: | «Anda, come y bebe», te dice, | pero no te habla con sinceridad.
8Vomitarás el bocado que has comido, | habrás malgastado tus hermosas palabras.
9No hables a oídos del necio, | despreciará tus sabias palabras.
10No desplaces los linderos fijados | ni invadas el campo del huérfano,
11porque es poderoso su redentor, | y defenderá su causa contra ti.
12Aplica tu mente a la instrucción, | tus oídos a palabras sensatas.
13No escatimes castigos al joven, | no va a morir porque lo azotes;
14si lo azotas con la vara, | librarás su vida del Abismo.
15Hijo mío, si se hace sabio tu corazón, | también mi corazón se alegrará.
16Me alegraré de todo corazón | si tus labios hablan con acierto.
17No tengas envidia del pecador, | vive siempre en el temor del Señor,
18pues así tendrás porvenir | y no se frustrará tu esperanza.
19Escucha, hijo mío, sé sabio; | pórtate siempre con rectitud.
20No andes mezclado con bebedores | ni con gente que se harta de carne;
21pues borrachos y comilones empobrecen, | los holgazanes se visten de harapos.
22Escucha al padre que te engendró, | no desprecies la vejez de tu madre.
23Compra la verdad y no la vendas: | sabiduría, instrucción y sensatez.
24El padre del honrado rebosa de gozo, | quien tiene un hijo sabio se alegra.
25¡Ojalá tu padre se alegre por ti | y pueda brincar de gozo tu madre!
26Hijo mío, confía en mí, | acepta de buen grado mi ejemplo.
27Trampa peligrosa es la ramera, | pozo estrecho la mujer ajena;
28se pone al acecho como un ladrón | y provoca traiciones entre los hombres.
29¿De quién los quejidos? ¿De quién los lamentos? | ¿De quién las peleas? ¿De quién los pleitos? | ¿De quién las heridas sin motivo? | ¿De quién la mirada extraviada?
30De la gente que se pasa con el vino | y anda catando bebidas.
31No mires el vino: ¡Qué tono rojizo! | ¡Qué brillo en el vaso! ¡Entra suavemente!
32Al final morderá como serpiente, | después picará como víbora.
33Tus ojos soñarán quimeras, | solo te saldrán incoherencias.
34Te sentirás como viajero en alta mar, | sentado en la punta del mástil.
35«Me han zurrado y no me duele, | me han pegado y no siento nada. | ¿Cuándo me despejaré? ¡Volveré a hacerlo!».