Nahúm 3
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*3:1-7 Este nuevo poema contra Nínive pone de manifiesto la teología de la historia preponderante en el AT: el Señor actúa y es responsable directo e inmediato de todos los acontecimientos. El libro de Job critica esta posición; la fe cristiana modula profundamente dicha visión de la historia y de sus protagonistas. ¡Ay de la ciudad sanguinaria, | toda ella mentira, | llena de rapiña, | insaciable de botín!
2Ruido de látigo, | estrépito de ruedas, | galope de caballos, | brincos de carros,
3asalto de caballería, | brillo de espadas, | fulgor de lanzas, | heridos sin cuento, | montones de muertos, | cadáveres sin fin, | tropiezan en cadáveres.
4Todo ello a causa de las muchas prostituciones | de la prostituta bella y graciosa, | experta en sortilegios, | que arrastró a los pueblos en sus prostituciones, | y a las gentes en sus brujerías.
5Aquí estoy contra ti | —oráculo del Señor del universo—. | Levantaré tus faldas hasta la cara, | exhibiré a los pueblos tu desnudez | y a los reinos tu vergüenza.
6Echaré sobre ti inmundicias, | te deshonraré públicamente.
7Todo el que te vea | huirá de ti diciendo: | ¡Nínive está devastada! | ¿Quién se compadecerá? | ¿Dónde encontraré quien te consuele?
8¿Eres mejor que Tebas, | asentada sobre ríos, | rodeada de agua por doquier, | con un mar por defensa | y más que un mar por muralla?
9Su fuerza eran los etíopes, | innumerables egipcios; | libios y más libios la defendían.
10También ella, destinada al exilio, | ha tenido que ir al destierro; | también sus hijos | fueron destrozados en los cruces; | a sus notables echaron a suertes, | a todos sus nobles encadenaron.
11También tú te emborracharás y te esconderás; | también tú intentarás salvarte del enemigo.
12Tus plazas fuertes son higueras con brevas, | si se las sacude caen y se comen.
13Las gentes que habitan en tu interior | actúan como mujeres ante el enemigo: | de par en par han sido abiertas | las puertas de tu país, | el fuego ha consumido tus cerrojos.
14Sácate agua para el asedio, | refuerza tus defensas, | pisa lodo, aprieta arcilla, | sujeta el molde.
15Allí te quemará el fuego, | te destrozará la espada, | te devorará como a la langosta; | multiplícate como la langosta, | multiplícate como el saltamontes.
16Aunque aumentes tus comerciantes | como las estrellas del cielo, | la langosta cambia de piel y vuela.
17Tus jefes son una plaga, | una peste tus generales; | se posan en los muros | el día de la helada; | el sol brilla y desaparecen; | no hay quien encuentre su lugar. | ¿Dónde están?
18Tus pastores, rey de Asur, | se han dormido; tus jefes reposan. | Tus gentes andan dispersas | por los montes, sin nadie que los reúna.
19No hay remedio para tu herida, | tu lesión es incurable; | todo el que oye tu grito | aplaude por tu causa, | pues ¿quién no fue víctima, | una y otra vez de tu maldad?