Levítico 9
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*9 Ya puede comenzar el culto en forma ordinaria, con la actuación de los sacerdotes recién consagrados. En aquella primera y única ocasión, el Señor, para manifestar que confirma el sacerdocio y los sacrificios, se muestra a todo el pueblo. La gloria del Señor es el resplandor nebuloso que permite vislumbrar entre celajes la luz del rostro de Dios. La aparición no es mensajera de castigo: el pueblo la contempla con júbilo, pero postrado ante la tremenda majestad. La narración se complica con añadiduras. El día octavo Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel.
2Y dijo a Aarón: «Trae un novillo para el sacrificio expiatorio y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrécelos delante del Señor.
3Y dirás a los hijos de Israel: “Tomad un macho cabrío para el sacrificio expiatorio, un novillo y un cordero, ambos de un año y sin defecto, para el holocausto;
4un buey y un carnero, para los sacrificios de comunión, para sacrificarlos delante del Señor; y una oblación amasada con aceite, porque hoy el Señor se os va a mostrar”».
5Llevaron, pues, ante la Tienda del Encuentro lo que Moisés había mandado. Toda la comunidad se acercó y se colocó ante el Señor.
6Moisés les dijo: «Esto es lo que ha mandado el Señor; cumplidlo y se os mostrará la gloria del Señor».
7Después dijo Moisés a Aarón: «Acércate al altar, y ofrece tu sacrificio expiatorio y tu holocausto. Haz así la expiación por ti mismo y por tu casa. Presenta luego la ofrenda del pueblo y haz la expiación por el pueblo, como ha ordenado el Señor».
8Se acercó, pues, Aarón al altar y degolló el novillo del sacrificio por su propio pecado.
9Los hijos de Aarón le acercaron la sangre; y él, mojando su dedo en la sangre, untó con ella los salientes del altar y derramó la sangre al pie del mismo altar.
10Luego quemó sobre el altar la grasa, los riñones y el lóbulo del hígado de la víctima expiatoria, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
11Pero la carne y la piel las quemó fuera del campamento.
12Después degolló la víctima del holocausto. Los hijos de Aarón le acercaron la sangre, y él roció con ella el altar, todo alrededor.
13Le acercaron la víctima del holocausto ya descuartizada y la cabeza, y Aarón lo quemó todo sobre el altar.
14Lavó las entrañas y las patas, y las quemó sobre el altar encima del holocausto.
15Después presentó la ofrenda del pueblo: tomó el macho cabrío correspondiente al sacrificio expiatorio del pueblo, lo degolló y lo sacrificó como sacrificio expiatorio, igual que el primero.
16Ofreció el holocausto, siguiendo el ritual establecido.
17Presentó también la oblación: tomando un puñado de ella, la quemó en el altar (además del holocausto matutino).
18Degolló también el buey y el carnero como sacrificio de comunión por el pueblo. Los hijos de Aarón le acercaron la sangre, y él roció con ella el altar, todo alrededor.
19Las partes grasas del buey y del carnero, la cola, la grasa que envuelve las entrañas, los riñones y el lóbulo del hígado,
20las pusieron sobre los pechos de las víctimas y él las quemó sobre el altar.
21Aarón hizo el rito de balanceo con los pechos y la pierna derecha ante el Señor, como le había ordenado Moisés.
22Aarón, alzando las manos sobre el pueblo, lo bendijo; y, después de haber ofrecido el sacrificio expiatorio, el holocausto y el sacrificio de comunión, bajó.
23Aarón y Moisés entraron en la Tienda del Encuentro. Cuando salieron, bendijeron al pueblo. Y la gloria del Señor se mostró a todo el pueblo.
24De la presencia del Señor salió fuego, que devoró el holocausto y la grasa que estaban sobre el altar. Al verlo, el pueblo prorrumpió en aclamaciones y cayó rostro en tierra.