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Judit 2

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1JUDIT 2 Jdt 1 - Jdt 2 - Jdt 3 - Jdt 4 - Jdt 5 - Jdt 6 - Jdt 7 - Jdt 8 - Jdt 9 - Jdt 10 - Jdt 11 - Jdt 12 - Jdt 13 - Jdt 14 - Jdt 15 - Jdt 16 Índice de libros *2:1-13 Comienza a cumplirse la amenaza de Jdt 1:12 , que también atañe a Israel. Nabucodonosor es presentado como un gobernante orgulloso, vengativo y cruel; pero además abundan aquí expresiones que el AT relaciona con Dios. Se insinúa así la pretensión divina del monarca, que hace explícita Holofernes en Jdt 3:8 y Jdt 6:2 . Nabucodonosor aparece como el antagonista de Dios y Holofernes -su representante- se opone a Judit, la representante de Dios. El año decimoctavo, el día veintidós del primer mes, se celebró consejo en el palacio de Nabucodonosor, rey de los asirios, para decidir cómo llevar a cabo su idea de venganza contra toda la tierra.

2Convocados los ministros y magnates del reino, les comunicó su plan oculto y decretó personalmente la destrucción de aquella tierra.

3Todos acordaron que debían ser exterminados cuantos habían rechazado el mensaje del rey.

4Tan pronto como terminó el consejo, Nabucodonosor, rey de los asirios, llamó a Holofernes, jefe supremo del ejército y segundo en autoridad después del mismo rey, y le dijo:

5«Esto ordena el gran rey, señor de toda la tierra: Tan pronto como te retires de mi presencia, toma contigo hombres valerosos, hasta ciento veinte mil infantes y doce mil jinetes con sus caballos,

6y marcha contra las tierras de Occidente que se negaron a cumplir mis órdenes.

7Diles que se preparen para recibirme, porque voy a descargar mi ira sobre ellos. Su tierra será ocupada por mis soldados y se la entregaré a ellos como botín.

8Sus muertos llenarán los valles, hasta el punto de que ríos y torrentes desbordarán de cadáveres.

9A sus cautivos los enviaré a los confines de la tierra.

10Ve, pues, y conquístame todos sus territorios. Si se te entregan, guárdamelos hasta que llegue el momento de su castigo.

11No muestres piedad con los que se resistan; entrégalos a la muerte y al saqueo en toda tierra que conquistes.

12Lo juro por mi vida y por mi reino. Lo he dicho y lo cumpliré con mis propias manos.

13Y tú no desobedezcas ninguna de las órdenes de tu señor; cúmplelas exactamente y sin demora».

14Nada más salir de la presencia de su señor, Holofernes convocó a todos los jefes, generales y oficiales del ejército asirio.

15Además, de acuerdo con el mandato de su señor, seleccionó ciento veinte mil hombres aguerridos y doce mil arqueros a caballo

16y los organizó para la contienda.

17Tomó un gran número de camellos, asnos y mulos para transportar el bagaje e innumerables ovejas, bueyes y cabras para el aprovisionamiento,

18así como abundantes vituallas para cada hombre y gran cantidad de oro y plata del palacio real.

19Partió Holofernes de Nínive con todo su ejército, precediendo al rey Nabucodonosor, para invadir toda la tierra de Occidente con sus carros, jinetes e infantes selectos.

20Tras ellos iba una confusa muchedumbre, incontable como una plaga de langosta o como la arena de la tierra.

21En tres jornadas de marcha, llegaron desde Nínive a la llanura de Bectilet y acamparon cerca de allí, no lejos de las montañas que están al norte de la alta Cilicia.

22Holofernes avanzó luego, con todo su ejército de infantería, caballería y carros, hacia la región montañosa.

23Asoló Put y Lidia; saqueó a los rasitas e ismaelitas al borde del desierto, al sur de Jeleón.

24Bordeando el Éufrates, cruzó Mesopotamia y destruyó todas las ciudades fortificadas que jalonan el torrente Abrona hasta el mar.

25Ocupó el territorio de Cilicia y, aniquilando a cuantos le oponían resistencia, llegó a la frontera meridional de Jafet, frente a Arabia.

26Cercó a todos los madianitas, incendió sus tiendas y se apoderó de sus rebaños.

27Durante la siega del trigo, bajó a la llanura de Damasco, prendió fuego a sus mieses, exterminó sus rebaños de ovejas y bueyes, saqueó sus ciudades, devastó sus campos y degolló a todos sus jóvenes.

28El pánico se apoderó de los habitantes de la costa, los de Tiro y Sidón, los de Sur y Aco. Ante él se aterrorizaron los de Yamnia, Azoto y Ascalón.

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