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Job 42

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1Job respondió al Señor:

2«Reconozco que lo puedes todo, | que ningún proyecto te resulta imposible. | Dijiste:

3“¿Quién es ese que enturbia mis designios | sin saber siquiera de qué habla?”. | Es cierto, hablé de cosas que ignoraba, | de maravillas que superan mi comprensión. | Dijiste:

4“Escucha y déjame hablar; | voy a interrogarte y tú me instruirás”.

5Te conocía solo de oídas, | pero ahora te han visto mis ojos *42:5 Segunda y decisiva confesión de Job, que estrena probablemente una relación dinámica con el Dios vivo. Es importante la distinción entre te conocía de oídas y te han visto mis ojos . La experiencia religiosa personal le obliga a confesar las limitaciones de su anterior conocimiento. ;

6por eso, me retracto y me arrepiento, | echado en el polvo y la ceniza».

7*42:7-17 Termina el libro con esta parte narrativa, que, salvo en algunos detalles, empalma directamente con el prólogo, formando entre ambas partes el núcleo de un cuento popular, conocido incluso fuera del Oriente Próximo. Cuando el Señor terminó de decir esto a Job, se dirigió a Elifaz de Temán: «Estoy irritado contra ti y contra tus dos compañeros, porque no habéis hablado rectamente de mí, como lo ha hecho mi siervo Job *42:7 Job es rehabilitado totalmente. Ha conseguido lo que había deseado entre tantos sufrimientos: que el Señor reconociera que tenía razón. En cambio, los teólogos convencionales son recriminados, probablemente porque el rigor de la doctrina de la retribución que han estado defendiendo reducía a Dios a una mera reacción a la injusticia, imposibilitando así una relación personal y directa con el Dios vivo. Pero Job, a través de las tinieblas del dolor, ha desembocado en la luz, ha conseguido ver a Dios. .

8Por tanto, tomad siete novillos y siete carneros, dirigíos a mi siervo Job, ofrecedlos en holocausto, y él intercederá por vosotros; yo haré caso a Job y no os trataré como merece vuestra temeridad, por no haber hablado rectamente de mí, como lo ha hecho mi siervo Job».

9Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamat hicieron lo que había ordenado el Señor, y el Señor mostró su favor a Job.

10Cuando Job intercedió por sus compañeros, el Señor cambió su suerte y duplicó todas sus posesiones.

11Vinieron a visitarlo sus hermanos y hermanas, junto con antiguos conocidos; comieron con él en su casa, le dieron el pésame y lo consolaron de la desgracia que el Señor le había enviado. Cada uno le regaló una suma de dinero y un anillo de oro.

12El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio. Llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas.

13Tuvo siete hijos y tres hijas:

14la primera se llamaba Paloma; la segunda, Acacia; y la tercera, Azabache.

15No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre las hizo herederas, igual que a sus hermanos.

16Job vivió otros ciento cuarenta años, y conoció a sus hijos, a sus nietos y a sus biznietos.

17Murió anciano tras una larga vida.

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