Job 31
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Yo hice un pacto con mis ojos | de no fijarme en doncella.
2¿Qué suerte reserva Dios en el cielo, | qué herencia guarda el Todopoderoso en lo alto?
3¿No reserva la desgracia al criminal?, | ¿no le aguarda el fracaso al malhechor?
4¿No observa mi conducta?, | ¿no conoce mis andanzas?
5¿Acaso caminé con el embuste?, | ¿han corrido mis pies tras la mentira?
6Que me pese en balanza sin trampa | y así comprobará mi honradez.
7Si aparté mis pasos del camino, | siguiendo los caprichos de los ojos; | si se pegó alguna mancha a mis manos,
8¡que otro devore mi siembra, | que me arranquen mis retoños!
9Si me dejé seducir por mujeres, | acechando a la puerta del vecino,
10¡que mi esposa muela para otro, | que otros se acuesten con ella!
11Pues sería un caso de infamia, | sería una ofensa criminal:
12un fuego que consume hasta el Abismo, | que devora mis bienes de raíz.
13Si negué sus derechos al esclavo | o a la esclava, que pleiteaban conmigo,
14¿qué haré cuando Dios se levante, | qué diré cuando él me interrogue?
15¿No los hizo en el vientre como a mí?, | ¿no fue Uno quien nos formó en el seno?
16Si me cerré al pobre necesitado | o a la viuda consumida por el llanto;
17si comí el pan en soledad, | sin querer repartirlo con el huérfano
18(desde joven lo cuidé como un padre, | lo guié desde el seno materno);
19si vi a un transeúnte sin vestido | o a un pobre sin ropa que ponerse,
20y no me lo agradecieron sus carnes, | calientes con el vellón de mis ovejas;
21si alcé la mano contra el huérfano | cuando vi que el tribunal me apoyaba,
22¡que se me salga el hombro de la espalda, | que se me rompa el brazo por el codo!
23Me aterra que Dios me castigue, | nada puedo frente a su majestad.
24No puse en el oro mi confianza | ni llamé seguridad al oro fino;
25no me complacía en mi enorme riqueza, | en la fortuna amasada por mis manos.
26No miré al sol en su esplendor, | ni a la luna en su curso glorioso,
27para dejarme seducir en secreto | y enviarles un beso con la mano.
28También sería una ofensa criminal, | pues habría traicionado al Altísimo.
29No gocé con la ruina del enemigo, | ni me alegré cuando el mal lo abatió;
30ni permití que mi lengua pecara | deseando su muerte con maldiciones.
31Los hombres de mi casa dijeron: | “¿Quién no se ha saciado de su carne?”.
32Ningún forastero durmió en la calle, | porque abrí mis puertas al caminante.
33No oculté mi pecado como Adán, | ni escondí mi delito en mi seno,
34por miedo a la opinión de la gente, | por temor al desprecio de mi clan, | en silencio, sin salir de mi casa.
35¡Ojalá hubiera quien me escuchara! | ¡Aquí está mi firma, que responda el Todopoderoso! | ¡Que mi rival escriba su alegato!
36Entonces lo llevaría sobre el hombro | o ceñido como una diadema.
37Le daría cuenta de mis pasos, | saldría a su encuentro como un príncipe.
38Si mis campos protestan contra mí | y sus surcos lloran al unísono,
39por comer sus frutos sin pagarlos | y dejar sin aliento a los braceros,
40¡que en vez de trigo dé espinas; | en vez de cebada, ortigas!». Fin de las palabras de Job.