Job 15
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*15 Elifaz, convencido de la culpabilidad de Job, apela a la sabiduría tradicional y a todo lo que esta enseña sobre el destino de los malvados. Elifaz de Temán respondió así:
2«¿Responde un sabio con razones vanas?, | ¿llena su vientre de viento del Este?
3¿Argumenta con discursos inútiles, | con palabras que no valen nada?
4Peor tú, que te muestras irreverente | y dejas de orar ante Dios.
5Tu pecado inspira tus palabras, | adoptas el lenguaje de la astucia.
6Tu boca te condena, que no yo; | tus labios testifican contra ti.
7¿Eres tú el primogénito de los hombres?, | ¿te engendraron antes que a las colinas?
8¿Has asistido al consejo divino?, | ¿solo tú estás dotado de sabiduría?
9¿Qué sabes tú que nosotros no sepamos, | qué entiendes tú que nosotros no entendamos?
10Entre nosotros hay ancianos venerables, | más repletos de días que tu padre.
11¿Te sabe a poco que Dios te consuele | y las amables palabras que se te dirigen?
12¿Por qué dejas que tu pasión te domine | y miras con ojos desorbitados,
13para dirigir tu cólera contra Dios | y lanzar tales palabras por tu boca?
14¿Qué es el hombre para sentirse puro, | un nacido de mujer para ser inocente?
15Si Dios no confía en sus santos | y los cielos no son puros a sus ojos,
16¡qué decir de lo odioso y corrompido, | del hombre, que se sacia de maldad! *15:16 Sus propias palabras condenan a Elifaz, pues, si Dios no confía en lo más puro y santo, y ha creado un ser corrompido, ¿a qué pedirle cuentas de sus imperfecciones?.
17Voy a hablarte, escúchame, | y te diré lo que he visto,
18lo que han contado los sabios | y han transmitido sus padres,
19aquellos a quienes dieron el país, | cuando ningún extranjero se infiltraba.
20La vida del malvado es solo sufrimiento, | al tirano le reservan años contados;
21resuena en sus oídos el eco del terror, | cuando vive tranquilo lo asalta el devastador.
22Que no confíe en escapar de las tinieblas, | pues está destinado para la espada.
23Desechado como pasto de buitres, | sabe que su ruina es segura.
24Los días oscuros lo aterran, | lo atenazan angustia y ansiedad, | como un rey que se lanza al ataque.
25Pues alzó su mano contra Dios | e intentó desafiar al Todopoderoso, |
26arremetiendo desafiante contra él | tras la maciza panza de su escudo.
27Aunque rebosen grasa sus carrillos | y el sebo recubra su lomera,
28habitará en pueblos arruinados, | en casas donde nadie habita, | destinadas a montones de escombros.
29No se hará rico ni durarán sus bienes, | no llegarán sus posesiones al sepulcro.
30No escapará a la oscuridad, | una llama secará sus renuevos, | el viento barrerá sus brotes.
31Que no confíe iluso en su estatura, | pues su rama acabará siendo nada.
32Antes de tiempo se marchitará, | sus ramas no verdearán.
33Será viña que pierde sus agraces, | olivo que se queda sin flores.
34No echa frutos la banda de los impíos, | el fuego consume sus viviendas.
35Quien concibe maldad, da a luz desgracias, | su vientre va gestando la decepción».