Isaías 58
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*58:1-14 Cuando el ayuno es como desea el Señor, entonces el mismo Dios se hace presente y acompaña el camino de su pueblo como en el desierto: lo precede y lo sigue, se convierte en luz en medio de la noche, lo guía y lo sacia. Grita a pleno pulmón, no te contengas; | alza la voz como una trompeta, | denuncia a mi pueblo sus delitos, | a la casa de Jacob sus pecados.
2Consultan mi oráculo a diario, | desean conocer mi voluntad. | Como si fuera un pueblo que practica la justicia | y no descuida el mandato de su Dios, | me piden sentencias justas, | quieren acercarse a Dios.
3«¿Para qué ayunar, si no haces caso; | mortificarnos, si no te enteras?». | En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios | y apremiáis a vuestros servidores;
4ayunáis para querellas y litigios, | y herís con furibundos puñetazos. | No ayunéis de este modo, | si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
5¿Es ese el ayuno que deseo | en el día de la penitencia: | inclinar la cabeza como un junco, | acostarse sobre saco y ceniza? | ¿A eso llamáis ayuno, | día agradable al Señor?
6Este es el ayuno que yo quiero: | soltar las cadenas injustas, | desatar las correas del yugo, | liberar a los oprimidos, | quebrar todos los yugos,
7partir tu pan con el hambriento, | hospedar a los pobres sin techo, | cubrir a quien ves desnudo | y no desentenderte de los tuyos.
8Entonces surgirá tu luz como la aurora, | enseguida se curarán tus heridas, | ante ti marchará la justicia, | detrás de ti la gloria del Señor.
9Entonces clamarás al Señor y te responderá; | pedirás ayuda y te dirá: «Aquí estoy». | Cuando alejes de ti la opresión, | el dedo acusador y la calumnia,
10cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo | y sacies al alma afligida, | brillará tu luz en las tinieblas, | tu oscuridad como el mediodía.
11El Señor te guiará siempre, | hartará tu alma en tierra abrasada, | dará vigor a tus huesos. | Serás un huerto bien regado, | un manantial de aguas que no engañan.
12Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas, | volverás a levantar los cimientos de otros tiempos; | te llamarán «reparador de brechas», | «restaurador de senderos», | para hacer habitable el país.
13Si detienes tus pasos el sábado, | para no hacer negocios en mi día santo, | y llamas al sábado «mi delicia» | y lo consagras a la gloria del Señor; | si lo honras, evitando viajes, | dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos,
14entonces encontrarás tu delicia en el Señor. | Te conduciré sobre las alturas del país | y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre. | Ha hablado la boca del Señor.