Isaías 32
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1He aquí que reinará un rey con justicia | y sus oficiales gobernarán según derecho.
2Serán abrigo contra el viento, | reparo en la tormenta, | cauces de agua en sequedal, | sombra de roca maciza en tierra reseca.
3Los ojos de los videntes ya no estarán cerrados, | prestarán atención los oídos de los que oyen;
4los corazones agitados aprenderán discreción, | la lengua tartamuda hablará con soltura y claridad.
5Ya no llamarán noble al necio, | ni tratarán de honorable al sinvergüenza,
6pues el necio dice necedades | y su corazón planea maldades, | actúa perversamente | y dice injurias del Señor, | deja vacío el vientre del hambriento | y priva de agua al sediento.
7El sinvergüenza usa malas artes; | planea sus intrigas | para atrapar a los débiles con discursos mentirosos | y al indigente que defiende su derecho.
8El noble, en cambio, tiene planes nobles | y está firme en sus nobles intenciones.
9*32:9-14 El centro de interés de este oráculo es la descripción de una ciudad casi abandonada. La exhortación se dirige a las mujeres, porque son ellas quienes más participan en los aspectos de la vida relacionados con el trabajo y la fiesta. ¡En pie, mujeres indolentes, | escuchad mi voz, | atended a mis palabras, | mujeres negligentes!
10Dentro de un año y pocos días | temblaréis, negligentes: | la vendimia habrá acabado, | y no habrá cosecha.
11Estremeceos vosotros, indolentes, | temblad, negligentes, | despojaos, desnudaos, | ceñíos la cintura con sayal.
12Golpeaos el pecho por los campos amenos, | por los campos deleitosos, | por las fértiles viñas;
13por las tierras de mi pueblo | crecerán las zarzas y los cardos, | e incluso por las casas jubilosas, | por la ciudad en fiesta.
14Porque el palacio ha sido abandonado, | la ciudad bulliciosa está desierta, | la ciudadela y la torre del vigía | se han convertido en cuevas para siempre, | alegría de los asnos salvajes, | campo de pastoreo de rebaños.
15Hasta que se derrame sobre nosotros | un espíritu de lo alto, | y el desierto se convierta en un vergel, | y el vergel parezca un bosque.
16Habitará el derecho en el desierto, | y habitará la justicia en el vergel.
17La obra de la justicia será la paz, | su fruto, reposo y confianza para siempre.
18Mi pueblo habitará en moradas apacibles, | en tiendas seguras, | en tranquilos lugares de reposo;
19aunque sea abatido el bosque, | aunque sea humillada la ciudad.
20Dichosos vosotros cuando sembréis junto a todos los cauces de agua | y dejéis sueltos el toro y el asno.