Isaías 26
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Aquel día, se cantará este canto en la tierra de Judá: «Tenemos una ciudad fuerte, | ha puesto para salvarla murallas y baluartes.
2Abrid las puertas para que entre un pueblo justo, | que observa la lealtad;
3su ánimo está firme y mantiene la paz, | porque confía en ti.
4Confiad siempre en el Señor, | porque el Señor es la Roca perpetua.
5Doblegó a los habitantes de la altura, | a la ciudad elevada; | la abatirá, la abatirá | hasta el suelo, hasta tocar el polvo.
6La pisarán los pies, los pies del oprimido, | los pasos de los pobres».
7La senda del justo es recta. | Tú allanas el sendero del justo *26:7-11 El cantor reflexiona sobre el carácter ambivalente de la justicia de Dios, sendero recto para quienes caminan por él, pero que los malvados no alcanzan a comprender. Domina el vocabulario de la justicia, la rectitud y el derecho. . ;
8en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos | ansiando tu nombre y tu recuerdo.
9Mi alma te ansía de noche, | mi espíritu en mi interior madruga por ti, | porque tus juicios son luz de la tierra, | y aprenden la justicia los habitantes del orbe.
10Aunque se muestre clemencia al malvado, | no aprende la justicia; | en una tierra de gente honrada, sigue siendo perverso, | y no ve la grandeza del Señor.
11Señor, levantaste tu mano, pero no se dan cuenta. | Verán avergonzados el celo por tu pueblo, | los devorará el fuego reservado a tus enemigos.
12Señor, tú nos darás la paz, | porque todas nuestras empresas | nos las realizas tú.
13Señor, nuestro Dios, nos dominaron señores distintos de ti; | pero nosotros solo a ti, solo tu nombre invocamos.
14No vivirán los muertos, | no resurgirán las sombras; | los castigaste, los has destruido, | borraste totalmente su recuerdo.
15Multiplicaste el pueblo, Señor; | multiplicaste el pueblo, has sido glorificado, | ensanchaste los confines del país.
16Señor, en la angustia acudieron a ti, | susurraban plegarias cuando los castigaste.
17Como la embarazada cuando le llega el parto | se retuerce y grita de dolor, | así estábamos en tu presencia, Señor:
18concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; | nada hicimos por salvar el país, | ni nacieron habitantes en el mundo.
19¡Revivirán tus muertos, | resurgirán nuestros cadáveres, | despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! | Pues rocío de luz es tu rocío, | que harás caer sobre la tierra de las sombras.
20Anda, pueblo mío, entra en tus aposentos | y cierra la puerta detrás de ti; | escóndete un breve instante | mientras pasa la ira.
21Porque el Señor va a salir de su morada para castigar la culpa de los habitantes de la tierra: pondrá la tierra al descubierto la sangre que ha bebido y no ocultará más a sus muertos.