Habacuc 3
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Oración del profeta Habacuc, a modo de lamentación *3:1-19 Este salmo empieza con una confesión-invocación ( Hab 3:2 ), a la que sigue una descripción de la llegada terrorífica de Dios: su cólera se desata en el ámbito cósmico, pero con consecuencias históricas precisas. La finalidad de la acción guerrera y cósmica de Dios aparece claramente en Hab 3:12-16 : salvar a su pueblo. La oración termina con una nueva manifestación de la confianza del salmista en la acción divina y, como consecuencia lógica, con la alabanza. Así, frente a las dudas y angustias existenciales y teológicas del profeta, la respuesta de Hab 2:4 pidiendo fe y confianza se plasma en este salmo que cierra el libro. .
2Señor, he oído tu fama; | me ha impresionado tu obra. | En medio de los años, realízala; | en medio de los años, manifiéstala; | en el terremoto, acuérdate de la misericordia.
3El Señor viene de Temán; | el Santo, del monte Farán; | su resplandor eclipsa el cielo, | la tierra se llena de su alabanza;
4su brillo es como el día, | su mano destella velando su poder. | Ahí se esconde su poder.
5La Peste lo precede, lo sigue la Fiebre;
6se para y sacude la tierra, | mira y desbarata a los pueblos; | se desmoronan las montañas antiguas, | se encogen las colinas eternas, | eternos son sus caminos.
7He visto demolidas las tiendas de Cusán, | tiemblan los refugios de la tierra de Madián.
8¿Se inflama tu ira, Señor, contra los ríos, | contra los ríos tu cólera, | contra el mar tu furor, | cuando cabalgas en tus caballos, | en tus carros victoriosos?
9Has desnudado tu arco, | llenas de flechas tu aljaba, | con torrentes hiendes la tierra.
10Te ven las montañas y tiemblan, | pasa una tromba, brama el océano, | levanta sus brazos en alto.
11El sol y la luna están firmes en su órbita, | a la luz de tus flechas caminan, | al resplandor de las lanzas de tus relámpagos.
12Caminas airado por la tierra, | furioso pisoteas a los pueblos;
13sales a salvar a tu pueblo, | a salvar a tu ungido; | aplastas el techo de la casa del malvado, | desnudas sus cimientos hasta la médula.
14Con sus flechas atraviesas | la élite de sus tropas, | que se agitan para descuartizarme, | como si se tratase de agarrar | a un pobre en una trampa.
15Pisas por el mar con tus caballos, | revolviendo las aguas del océano.
16Lo escuché y temblaron mis entrañas, | al oírlo se estremecieron mis labios; | me entró un escalofrío por los huesos, | vacilaban mis piernas al andar; | gimo ante el día de la angustia | que sobreviene al pueblo que nos oprime.
17Aunque la higuera no echa yemas | y las viñas no tienen fruto, | aunque el olivo olvida su aceituna | y los campos no dan cosechas, | aunque se acaban las ovejas del redil | y no quedan vacas en el establo,
18yo exultaré con el Señor, | me gloriaré en Dios, mi salvador.
19El Señor soberano es mi fuerza, | él me da piernas de gacela, | y me hace caminar por las alturas. Al director del coro, con cítaras.