Filipenses 2
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas,
2dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.
3No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros.
4No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.
5Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús *2:5 En Flp 2:6-11 Pablo recoge probablemente un himno, patrimonio común de las primeras comunidades. En él se presenta a Jesús en tres momentos: preexistencia divina, vida histórica en humildad y sometimiento, y exaltación gloriosa, apareciendo así como el modelo perfecto de las disposiciones interiores que el Apóstol pide al cristiano. .
6El cual, siendo de condición divina, | no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;
7al contrario, se despojó de sí mismo *2:7 La condición divina («existir en la forma de Dios») y la categoría correspondiente (ser igual a Dios) no fueron para Cristo un bien al que aferrarse o una presa codiciada; frente a la actitud de Adán ( Gén 3:5 ), él se despojó («se vació») de sí mismo, es decir, asumió una verdadera condición humana con todas sus consecuencias, o sea, hasta la muerte. El término «esclavo» no tiene connotaciones sociológicas, sino antropológicas (el ser humano es siervo frente a Dios, que es su Señor) y teológicas (Cristo es el Siervo del Señor). | tomando la condición de esclavo, | hecho semejante a los hombres. | Y así, reconocido como hombre por su presencia,
8se humilló a sí mismo, | hecho obediente hasta la muerte, | y una muerte de cruz.
9Por eso Dios lo exaltó sobre todo | y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;
10de modo que al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la tierra, en el abismo,
11y toda lengua proclame: | Jesucristo es Señor, | para gloria de Dios Padre.
12Por lo tanto, queridos hermanos, ya que siempre habéis obedecido, no solo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajad por vuestra salvación con temor y temblor,
13porque es Dios quien activa en vosotros el querer y el obrar para realizar su designio de amor.
14Cualquier cosa que hagáis sea sin protestas ni discusiones,
15así seréis irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin tacha, en medio de una generación perversa y depravada, entre la cual brilláis como lumbreras del mundo,
16manteniendo firme la palabra de la vida. Así, en el Día de Cristo, esa será mi gloria, porque mis trabajos no fueron inútiles ni mis fatigas tampoco.
17Y si mi sangre se ha de derramar, rociando el sacrificio litúrgico que es vuestra fe, yo estoy alegre y me asocio a vuestra alegría;
18por vuestra parte estad alegres y alegraos conmigo.
19Con la ayuda del Señor Jesús, espero mandaros pronto a Timoteo, para animarme yo también recibiendo noticias vuestras.
20Porque no tengo a nadie tan de acuerdo conmigo que se preocupe lealmente de vuestros asuntos.
21Todos buscan su interés, no el de Jesucristo.
22De Timoteo, en cambio, conocéis su probada virtud, pues se puso conmigo al servicio del Evangelio como un hijo con su padre.
23A él precisamente espero enviároslo en cuanto vea clara mi situación;
24aunque, con la ayuda del Señor, confío en ir pronto personalmente.
25Entretanto, me considero obligado a enviaros de nuevo a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de armas, a quien vosotros enviasteis para que atendiera mi necesidad.
26Él os echa mucho de menos y está angustiado porque os habéis enterado de su enfermedad.
27De hecho, estuvo a punto de morir, pero Dios tuvo compasión de él; no solo de él, sino también de mí, para que no se me añadiera una tristeza a la otra.
28Os lo mando lo antes posible, para que viéndolo, volváis a alegraros, y yo me sienta aliviado.
29Recibidlo, pues, en el Señor, con la mayor alegría; estimad a personas como él,
30que, por la causa de Cristo, ha estado a punto de morir, exponiendo su vida para prestarme, en lugar vuestro, el servicio que vosotros no podíais.