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Eclesiástico (Sirácide) 50

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1ECLESIÁSTICO 50 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros Simón, el sumo sacerdote, hijo de Onías *50:1 El Elogio de los Antepasados concluye con un largo y hermoso poema dedicado al sumo sacerdote Simón II, hijo de Onías II, que ejerció sus funciones a comienzos del siglo ii a.C. (h. 220-195). Le dieron el sobrenombre de «el Justo», porque fue el último representante de la casa sacerdotal de Sadoq que observó fielmente la ley. , | en su vida reparó el templo, | y en sus días fortificó el santuario.

2Puso los cimientos de doble altura, | un alto contrafuerte de la cerca del templo.

3En sus días se excavó el depósito de agua, | un estanque tan ancho como el mar.

4Él cuidó de su pueblo para evitar su ruina | y fortificó la ciudad contra un posible asedio.

5¡Qué glorioso era cuando, rodeado de su pueblo, | salía de la casa del velo! *50:5 Es el Santo de los Santos, la zona más sagrada del interior del templo separada del recinto santo por un velo (véase Éxo 36:31-37 ). En Sir 50:6-10 se describen los ritos de la fiesta de la Expiación, la única ocasión en que el sumo sacerdote podía entrar en el Santo de los Santos (véase Lev 16:1-34 ).

6Como el lucero del alba en medio de las nubes, | como la luna en su plenilunio;

7como el sol refulgente sobre el templo del Altísimo, | como el arco iris brillando entre nubes de gloria;

8como rosal florecido en primavera, | como lirio junto a un manantial, | como cedro del Líbano en verano;

9como fuego e incienso en el incensario, | como vaso de oro macizo | adornado con toda clase de piedras preciosas;

10como olivo cargado de frutos, | como ciprés erguido hasta las nubes.

11Cuando se ponía la vestidura de gala | y se colocaba sus elegantes ornamentos, | cuando subía hacia el altar sagrado, | llenaba de gloria el recinto del santuario.

12Cuando recibía las porciones de las víctimas | de manos de los sacerdotes, | él mismo de pie junto al fuego del altar, | rodeado de una corona de hermanos, | como retoños de cedro en el Líbano | o como tallos de palmera engarzados.

13Todos los hijos de Aarón en su esplendor, | con la ofrenda del Señor en sus manos, | estaban en presencia de toda la asamblea de Israel.

14Mientras cumplía su servicio en el altar, | preparando la ofrenda del Altísimo todopoderoso,

15tomaba en su mano la copa, | hacía la libación del vino | y lo derramaba al pie del altar, | como aroma suave para el Altísimo, Rey del universo.

16Entonces los hijos de Aarón prorrumpían en gritos, | tocaban las trompetas de metal batido, | hacían oír su sonido imponente, | como memorial delante del Altísimo.

17Entonces, de repente, | todo el pueblo en masa caía rostro a tierra, | para adorar al Señor, su Dios, | el Todopoderoso, el Dios altísimo.

18Los salmistas también lo alababan con sus voces, | y su canto formaba una dulce melodía.

19El pueblo suplicaba al Señor altísimo, | permanecía en oración ante el Misericordioso, | hasta que terminaba la ceremonia del Señor | y concluía el servicio litúrgico.

20Entonces él bajaba y elevaba las manos | sobre toda la asamblea de los hijos de Israel, | para pronunciar con sus labios la bendición del Señor | y tener el honor de invocar su nombre.

21Y por segunda vez todos se postraban, | para recibir la bendición del Altísimo.

22Y ahora bendecid al Dios del universo, | el que hace grandes cosas por doquier, | el que enaltece nuestra vida desde el seno materno | y nos trata según su misericordia.

23Que nos dé la alegría de corazón | y que haya paz en nuestros días, | en Israel por los siglos de los siglos.

24Que su misericordia permanezca con nosotros | y en nuestros días nos libere.

25Hay dos naciones que mi alma detesta, | y la tercera ni siquiera es nación:

26los habitantes de la montaña de Seír, los filisteos | y el pueblo necio que mora en Siquén.

27Doctrina de ciencia e inteligencia | ha condensado en este libro | Jesús, hijo de Sira, hijo de Eleazar, de Jerusalén, | que de su corazón derramó sabiduría a raudales.

28Dichoso el que repase estas enseñanzas; | el que las guarde en su corazón se hará sabio.

29Y si las pone en práctica, en todo será fuerte, | porque la luz del Señor iluminará su camino; | y a los piadosos dio sabiduría. | Bendito el Señor por siempre. Así sea. Así sea .

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