Eclesiástico (Sirácide) 37
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ECLESIÁSTICO 37 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros Todo amigo dice: «También yo soy tu amigo», | pero hay amigo que lo es solo de nombre.
2¿No es un disgusto mortal | que un compañero o amigo se convierta en enemigo?
3¡Oh intención perversa! ¿De dónde saliste | para cubrir la tierra de engaño?
4El compañero disfruta en la alegría del amigo, | pero en la desgracia se vuelve contra él.
5El compañero compadece al amigo por interés, | y cuando llega el combate, embraza el escudo.
6No te olvides de tu amigo del alma, | ni dejes de recordarlo cuando seas rico.
7Todo consejero da consejos, | pero hay quien aconseja en su interés.
8Ten cuidado con el consejero, | entérate primero de qué necesita, | porque en su propio provecho te aconsejará; | no sea que eche sobre ti la suerte
9y te diga: «Vas por buen camino», | y luego se quede esperando para ver qué te sucede.
10No te aconsejes con quien te mira de reojo, | y esconde tus proyectos a los que te envidian.
11No te aconsejes | con una mujer sobre su rival, | con un cobarde sobre la guerra, | con un negociante sobre el comercio, | con un comprador sobre la venta, | con un envidioso sobre la gratitud, | con un tacaño sobre la generosidad, | con un perezoso sobre trabajo alguno, | con un empleado eventual sobre el fin de una obra, | con un siervo holgazán sobre una gran tarea: | no cuentes con ninguno de ellos para un consejo.
12Recurre siempre a un hombre piadoso, | de quien sabes seguro que guarda los mandamientos, | que comparte tus anhelos | y que, si caes, sufrirá contigo.
13Atiende al consejo de tu corazón, | porque nadie te será más fiel.
14Pues la propia conciencia suele avisar | mejor que siete centinelas apostados en su torre de vigilancia.
15Pero, sobre todo, suplica al Altísimo, | para que dirija tus pasos en la verdad.
16Principio de toda obra es el pensamiento, | y antes de toda acción está la reflexión.
17Raíz de toda decisión es el corazón, | de él salen cuatro ramas:
18bien y mal, vida y muerte, | mas, a la postre, siempre las domina la lengua.
19Hay hombre hábil capaz de enseñar a muchos, | pero para sí mismo es un inútil.
20Hay quien sabe hablar y es aborrecido, | y acabará sin tener nada que comer,
21porque no ha recibido el favor del Señor | y carece de toda sabiduría.
22Hay quien es sabio para sí mismo, | y los frutos de su inteligencia solo le aprovechan a él.
23El sabio enseña a su pueblo | y los frutos de su inteligencia son dignos de fe.
24El sabio es colmado de bendiciones | y le llaman dichoso todos los que lo ven.
25La vida del hombre tiene los días contados, | pero los días de Israel son innumerables.
26El sabio se gana la estima de su pueblo, | y su nombre vivirá por siempre.
27Hijo, a lo largo de tu vida ponte a prueba, | mira lo que te hace daño y no te lo permitas.
28Pues no a todos les conviene todo, | ni a todo el mundo le gusta lo mismo.
29No seas insaciable con los placeres, | ni te abalances sobre la comida,
30pues en la gula anida la enfermedad, | y la glotonería acaba en cólicos.
31Muchos han muerto por intemperancia, | pero quien se controla prolonga su vida.