Eclesiástico (Sirácide) 30
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ECLESIÁSTICO 30 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros El que ama a su hijo lo castiga sin cesar, | para poder alegrarse en el futuro.
2El que corrige a su hijo tendrá muchas satisfacciones, | y entre sus conocidos se sentirá orgulloso de él.
3El que instruye a su hijo dará envidia a su enemigo, | y ante sus amigos se sentirá satisfecho.
4Cuando el padre muere, es como si no muriese, | pues deja tras de sí un hijo semejante a él.
5Durante su vida se alegra de verlo, | y a la hora de su muerte no siente tristeza.
6Contra sus enemigos deja un vengador, | y para sus amigos un bienhechor.
7El que mima a su hijo, vendará sus heridas, | a cada grito se le conmoverán sus entrañas.
8Caballo no domado sale bravo, | hijo consentido sale arisco.
9Mima a tu hijo y te dará sorpresas, | juega con él y te traerá disgustos.
10No rías con él y no llorarás con él, | ni acabarás rechinando los dientes.
11En su juventud no le des libertad, | ni pases por alto sus errores.
12Doblega su cuello mientras es joven, | túndele las costillas cuando es pequeño, no sea que, volviéndose rebelde, te desobedezca | y sufras por él una honda amargura.
13Educa a tu hijo y dedícate a él, | para que no tengas que soportar su insolencia.
14Vale más pobre sano y fuerte | que rico lleno de achaques.
15Salud y vigor valen más que todo el oro, | un cuerpo robusto más que una inmensa fortuna.
16No hay mejor riqueza que la salud del cuerpo, | ni mayor felicidad que la alegría del corazón.
17Mejor es la muerte que una vida amargada, | el descanso eterno que una enfermedad incurable.
18Manjares derramados sobre boca cerrada | son las ofrendas depositadas sobre una tumba.
19¿De qué le sirve al ídolo una ofrenda? | ¡No la puede comer ni beber! | Lo mismo le ocurre a quien el Señor persigue:
20mira con sus ojos y suspira, | como el eunuco que abraza a una joven doncella y suspira, | así es el que hace justicia con violencia.
21No te abandones a la tristeza, | ni te atormentes con tus pensamientos.
22La alegría de corazón es vida para el hombre, | y la felicidad le alarga los días.
23Distrae tu alma y consuela tu corazón, | aparta de ti la tristeza; | pues la tristeza ha perdido a muchos, | y no se saca ningún provecho de ella.
24Envidia y malhumor acortan los días, | las preocupaciones producen vejez prematura.
25Un corazón radiante tiene buen apetito | y le aprovecha todo lo que come.