Eclesiástico (Sirácide) 17
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ECLESIÁSTICO 17 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros El Señor creó al ser humano de la tierra, | y a ella lo hará volver de nuevo.
2Concedió a los humanos días contados y un tiempo fijo, | y les dio autoridad sobre cuanto hay en la tierra.
3Los revistió de una fuerza como la suya | y los hizo a su propia imagen.
4Hizo que todo ser viviente los temiese, | para que dominaran sobre fieras y aves.
5Recibieron el uso de las cinco operaciones del Señor, | como sexta, les concedió participar de la inteligencia; | y como séptima, la palabra intérprete de sus operaciones.
6Discernimiento, lengua y ojos, | oídos y corazón les dio para pensar.
7Los llenó de ciencia y entendimiento, | y les enseñó el bien y el mal.
8Puso su mirada en sus corazones,
9para mostrarles la grandeza de sus obras, | y les concedió gloriarse por siempre de sus maravillas.
10Por eso alabarán su santo nombre, | para contar la grandeza de sus obras.
11Puso delante de ellos la ciencia, | y les dejó en herencia una ley de vida, | para que piensen que los que ahora viven son mortales.
12Estableció con ellos una alianza eterna, | y les enseñó sus decretos.
13Sus ojos vieron la grandeza de su gloria | y sus oídos oyeron su voz gloriosa.
14Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad», | y les dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.
15La conducta humana está siempre ante Dios, | no puede ocultarse a sus ojos.
16Desde la juventud sus caminos conducen al mal | y no son capaces de transformar | sus corazones de piedra en corazones de carne.
17Pues al repartir las naciones de toda la tierra , | a cada nación asignó un jefe, | pero la porción del Señor es Israel;
18a este, por ser el primogénito, lo cuida con disciplina | y le dispensa la luz del amor sin abandonarlo.
19Para el Señor todas sus obras son como el sol, | y sus ojos están siempre sobre su conducta.
20No se le pueden ocultar injusticias de ellos, | y todos sus pecados están delante del Señor.
21Pero el Señor, que es bueno y conoce su imagen, | no los rechaza ni los abandona, sino que los perdona.
22La limosna del hombre es para él como un sello, | y custodia la generosidad como la niña del ojo. | Reparte arrepentimiento entre sus hijos e hijas.
23Después de esto se levantará y les retribuirá, | y dará a cada uno su recompensa.
24Pero a los que se arrepienten les permite volver, | y consuela a los que han perdido la esperanza.
25Retorna al Señor y abandona el pecado, | reza ante su rostro y elimina los obstáculos.
26Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia | —pues él mismo te guiará de las tinieblas a la luz salvífica— | y detesta con toda el alma la abominación.
27En el abismo ¿quién alabará al Altísimo | como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?
28Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza, | solo el que está vivo y sano alaba al Señor *17:28 Como muchos de sus contemporáneos, Ben Sira cree que con la muerte desaparece la posibilidad de alabar a Dios. La fe en la resurrección fue fraguando poco a poco. .
29¡Qué grande es la misericordia del Señor | y su perdón para los que retornan a él!
30El hombre no puede tenerlo todo, | porque ningún humano es inmortal.
31¿Qué hay más luminoso que el sol?, y también se eclipsa; | los que son carne y sangre maquinan el mal.
32Dios pasa revista al ejército de las alturas celestes; | los hombres son todos polvo y ceniza.