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Deuteronomio 19

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1*19:1-14 La razón de las ciudades de refugio (véase Deu 4:41-43 ) era evitar el derramamiento de sangre inocente en Israel. Además del valor sagrado de la vida, estaba en juego el valor sagrado de la tierra. La sangre inocente, derramada en tierra, manchaba el país (esta idea seguramente atrajo aquí Deu 19:14 : el desplazamiento de los linderos atenta contra el valor sagrado de la tierra, cuya distribución entre las tribus se remonta al mismo Dios). Cuando el Señor, tu Dios, haya exterminado a las naciones, cuya tierra te da el Señor, tu Dios, y tú las hayas desposeído y te hayas asentado en sus ciudades y en sus casas,

2separarás tres ciudades en medio de la tierra que te va a dar el Señor, tu Dios, para que la poseas.

3Prepararás el camino y dividirás en tres partes el área de la tierra que te va a dar el Señor, tu Dios, en heredad, para que pueda huir allí todo homicida.

4Este será el caso del homicida que huye allí para salvar su vida: quien mate a su prójimo inadvertidamente, sin que le odiase en el pasado

5—por ejemplo: quien va con su prójimo al bosque a cortar leña y, al blandir su mano el hacha para cortar la leña, el hierro se escapa del mango y alcanza a su prójimo y lo hiere mortalmente—, ese podrá huir a una de esas ciudades y salvará su vida;

6no sea que el vengador de la sangre persiga enfurecido al homicida y le dé alcance, porque el camino es largo, y lo mate, siendo así que no era reo de muerte, porque no odiaba al otro en el pasado.

7Por eso yo te mando: separa tres ciudades.

8Y si el Señor, tu Dios, aumenta tu territorio, como juró a tus padres, y te da toda la tierra que prometió dar a tus padres

9—si observas todo este precepto, cumpliendo lo que yo te mando hoy, amando al Señor, tu Dios, y siguiendo siempre sus caminos—, entonces añadirás tres ciudades más a aquellas tres.

10Así no se derramará sangre inocente en medio de tu tierra, que te da el Señor, tu Dios, en heredad, ni recaerá sangre alguna sobre ti.

11Pero si uno que odia a su prójimo se pone al acecho, se lanza contra él, lo hiere mortalmente y muere, y después huye a una de aquellas ciudades,

12los ancianos de su ciudad lo mandarán prender allí y lo entregarán al vengador de la sangre para que muera.

13No tengas piedad de él. Así extirparás de Israel el derramamiento de sangre inocente y te irá bien.

14No removerás el mojón de tu prójimo que colocaron los antepasados en la propiedad que heredes en la tierra que el Señor, tu Dios, te da en posesión.

15Un solo testigo no es válido contra alguien en cualquier falta o delito, sea cual fuere el delito que ha cometido. Solo por la declaración de dos o tres testigos será firme una causa.

16Si se presenta contra alguien un testigo injusto, acusándolo de rebelión,

17las dos partes en litigio comparecerán ante el Señor, ante los sacerdotes y jueces que estén en funciones por aquellos días.

18Los jueces investigarán a fondo; si resulta que el testigo es falso, que ha acusado falsamente a su hermano,

19haréis con él lo que él pretendía hacer con su hermano. Así extirparás el mal de en medio de ti,

20y los demás lo oirán, temerán y no volverán a cometer semejante maldad en medio de ti.

21No tengas piedad de él: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

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