Apocalipsis 5
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Vi en la mano derecha del que está sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos.
2Y vi a un ángel poderoso, que pregonaba en alta voz: «¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?».
3Y nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni mirarlo.
4Yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro y de mirarlo.
5Pero uno de los ancianos me dijo: «Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos».
6Y vi en medio del trono y de los cuatro vivientes, y en medio de los ancianos, a un Cordero de pie, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados a toda la tierra *5:6 En el primer cuadro de esta visión, quizás la más emblemática de todo el Apocalipsis, se logra una enorme concentración cristológica: aparece Cristo, el Cordero, pletórico de dignidad divina, muerto, resucitado, dotado de la plenitud del poder mesiánico y poseedor y dador -al mismo tiempo- del Espíritu Santo. .
7Se acercó para recibir el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.
8Cuando recibió el libro, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero; tenían cítaras y copas de oro llenas de perfume, que son las oraciones de los santos.
9Y cantan un cántico nuevo: «Eres digno de recibir el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado, y con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación;
10y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes, y reinarán sobre la tierra».
11Miré, y escuché la voz de muchos ángeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos, y eran miles de miles, miríadas de miríadas,
12y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».
13Y escuché a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo cuanto hay en ellos—, que decían: «Al que está sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos».
14Y los cuatro vivientes respondían: «Amén». Y los ancianos se postraron y adoraron.