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Apocalipsis 1

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1APOCALIPSIS El Apocalipsis refleja los avatares de la acometida del Imperio Romano contra la Iglesia naciente (finales del siglo i). Se percibe una íntima relación con el evangelio de san Juan. Para entender este libro es preciso tener en cuenta adecuadamente el símbolo, que se convierte para la apocalíptica en constante recurso de su comunicación. El simbolismo proviene del Antiguo Testamento (la serpiente, el paraíso, las plagas...), de la apocalíptica judía y, especialmente, de la concepción original del autor, que incorpora los diversos elementos en una nueva síntesis. Se emplean simbolismos de tipo cósmico (sol que se torna negro), teriomórfico o animal (el gran dragón), cromático (el blanco aplicado a Cristo), aritmético (el siete y sus fracciones y múltiplos). Como claves de lectura cristiana pueden señalarse: la memoria viva de los mártires; el libro sapiencial y litúrgico de la comunidad cristiana; la invitación al compromiso y, finalmente, el libro de la esperanza de la Iglesia ante el misterio de la iniquidad. Revelación de Jesucristo, que Dios le encargó mostrar a sus siervos acerca de lo que tiene que suceder pronto. La dio a conocer enviando su ángel a su siervo Juan,

2el cual fue testigo de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo de todo cuanto vio.

3Bienaventurado el que lee, y los que escuchan las palabras de esta profecía, y guardan lo que en ella está escrito, porque el tiempo está cerca *1:3 Primera de las siete (número de totalidad) bienaventuranzas que jalonan el libro ( Apo 1:3 ; Apo 14:13 ; Apo 16:15 ; Apo 19:9 ; Apo 20:6 ; Apo 22:7 ; Apo 22:14 ): el Apocalipsis representa una inmensa dicha para la Iglesia. .

4Juan a las siete iglesias de Asia: Gracia y paz a vosotros | de parte del que es, el que era y ha de venir; | de parte de los siete Espíritus que están ante su Trono;

5y de parte de Jesucristo, | el testigo fiel, | el primogénito de entre los muertos, | el príncipe de los reyes de la tierra. | Al que nos ama, | y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre,

6y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre. | A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

7Mirad: viene entre las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra. Sí, amén.

8Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso».

9Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla llamada Patmos a causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús.

10El día del Señor fui arrebatado en espíritu y escuché detrás de mí una voz potente como de trompeta

11que decía: «Lo que estás viendo, escríbelo en un libro y envíalo a las siete iglesias, a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea».

12Me volví para ver la voz que hablaba conmigo, y, vuelto, vi siete candelabros de oro *1:12 Evocando las vestiduras del sumo sacerdote ( Éxo 28:2-4 ; Zac 3:1 ; Zac 3:4 ; Sab 18:20 , Sab 18:21 , Sab 18:24 ), Cristo aparece como Hijo del hombre (véase Dan 7:13 ), presente en medio de su Iglesia (siete candelabros) cuando esta celebra la Eucaristía. ,

13y en medio de los candelabros como un Hijo de hombre, vestido de una túnica talar, y ceñido el pecho con un cinturón de oro.

14Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, como la nieve, y sus ojos como llama de fuego.

15Sus pies eran semejantes al bronce bruñido incandescente en el crisol; y su voz como rumor de muchas aguas.

16Tenía en su mano derecha siete estrellas; y de su boca salía una espada aguda de doble filo; su rostro era como el sol cuando brilla en su apogeo.

17Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Pero él puso su mano derecha sobre mí, diciéndome: «No temas; yo soy el Primero y el Último,

18el Viviente; estuve muerto, pero ya ves: vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo.

19Escribe, pues, lo que estás viendo: lo que es y lo que ha de suceder después de esto.

20En cuanto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi derecha, y los siete candelabros de oro, las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candelabros que has visto son las siete iglesias».

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