2 Samuel 22
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1David dirigió al Señor las palabras de esta canción, cuando el Señor lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl.
2Dijo: «Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
3Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. | Dios mío, peña mía, refugio mío, | escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
4Invoco al Señor de mi alabanza | y quedo libre de mis enemigos.
5Me cercaban olas mortales, | torrentes destructores me aterraban,
6me envolvían las redes del abismo, | me alcanzaban los lazos de la muerte.
7En el peligro invoqué al Señor, | grité a mi Dios: | desde su templo él escuchó mi voz, | y mi grito llegó a sus oídos.
8Entonces tembló y retembló la tierra, | vacilaron los cimientos de los montes, | sacudidos por su cólera;
9de su nariz se alzaba una humareda, | de su boca un fuego voraz, | y lanzaba carbones ardiendo.
10Inclinó el cielo y bajó | con nubarrones debajo de sus pies;
11volaba a caballo de un querubín | cerniéndose sobre las alas del viento,
12envuelto en un manto de oscuridad; | como un toldo, lo rodeaban | oscuro aguacero y nubes espesas;
13al fulgor de su presencia, las nubes | se deshicieron en granizo y centellas;
14y el Señor tronaba desde el cielo, | el Altísimo hacía oír su voz:
15disparando sus saetas, los dispersaba, | y sus continuos relámpagos los enloquecían.
16El fondo del mar apareció, | y se vieron los cimientos del orbe, | cuando tú, Señor, lanzaste un bramido, | con tu nariz resoplando de cólera.
17Desde el cielo alargó la mano y me agarró, | me sacó de las aguas caudalosas,
18me libró de un enemigo poderoso, | de adversarios más fuertes que yo.
19Me acosaban el día funesto, | pero el Señor fue mi apoyo:
20me sacó a un lugar espacioso, | me libró porque me amaba.
21El Señor retribuyó mi justicia, | retribuyó la pureza de mis manos,
22porque seguí los caminos del Señor | y no me rebelé contra mi Dios;
23porque tuve presentes sus mandamientos | y no me aparté de sus preceptos;
24le fui enteramente fiel, | guardándome de toda culpa;
25el Señor retribuyó mi justicia, | la pureza de mis manos en su presencia.
26Con el fiel, tú eres fiel; | con el íntegro, tú eres íntegro;
27con el sincero, tú eres sincero; | con el astuto, tú eres sagaz.
28Tú salvas al pueblo afligido | y humillas los ojos soberbios.
29Señor, tú eres mi lámpara; | Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
30Fiado en ti, me meto en la refriega, | fiado en mi Dios, asalto la muralla.
31Perfecto es el camino de Dios, | acendrada es la promesa del Señor; | él es escudo para los que a él se acogen.
32¿Quién es Dios fuera del Señor? | ¿Qué roca hay fuera de nuestro Dios?
33Dios me ciñe de valor | y me enseña un camino perfecto;
34él me da pies de ciervo, | y me coloca en las alturas;
35él adiestra mis manos para la guerra, | y mis brazos para tensar la ballesta.
36Me dejaste tu escudo protector, | tu diestra me sostuvo, | multiplicaste tus cuidados conmigo.
37Ensanchaste el camino a mis pasos, | y no flaquearon mis tobillos;
38yo perseguía al enemigo hasta alcanzarlo, | y no me volvía sin haberlo aniquilado:
39los derroté, y no pudieron rehacerse, | cayeron bajo mis pies.
40Me ceñiste de valor para la lucha, | doblegaste a los que me resistían;
41hiciste volver la espalda a mis enemigos, | rechazaste a mis adversarios.
42Pedían auxilio, pero nadie los salvaba; | gritaban al Señor, pero no les respondía.
43Los reduje a polvo, que arrebataba el viento; | los pisoteaba como barro de las calles.
44Me libraste de las contiendas de mi pueblo, | me hiciste cabeza de naciones, | un pueblo extraño fue mi vasallo:
45me escuchaban y me adulaban, | los extranjeros buscaban mi favor.
46La gente extraña palidecía | y salía temblando de sus baluartes.
47Viva el Señor, bendita sea mi Roca, | sea ensalzado mi Dios y Salvador:
48el Dios que me dio el desquite | y me sometió los pueblos;
49que me libró de mis enemigos, | me levantó sobre los que resistían | y me salvó del hombre cruel.
50Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, | y tañeré en honor de tu nombre:
51tú diste gran victoria a tu rey, | tuviste misericordia de tu ungido, | de David y su linaje por siempre».