Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

2 Reyes 2

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1*2-13 Los relatos proféticos recogidos en 2Re 2:1-25 ; 2Re 3:1-27 ; 2Re 4:1-44 ; 2Re 5:1-27 ; 2Re 6:1-33 ; 2Re 7:1-20 ; 2Re 8:1-29 concluyen con los referentes a la revuelta de Jehú ( 2Re 2:9-10 ) y a la muerte de Eliseo ( 2Re 13:4-21 ). La redacción deuteronomista incluyó este ciclo en el libro de los Reyes para mostrar que la palabra profética dirige la historia secular. Y sucedió que cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en la tempestad, Elías y Eliseo partieron de Guilgal,

2y Elías dijo a Eliseo: «Quédate aquí, pues el Señor me envía a Betel». Eliseo contestó: «¡Vive Dios! ¡Por tu vida, no te dejaré!». Y bajaron ambos a Betel.

3La comunidad de los profetas que allí moraba salió al encuentro de Eliseo y le dijeron: «¿Sabes que el Señor arrebatará hoy a tu señor por encima de tu cabeza?». Eliseo respondió: «Claro que lo sé. ¡Callad!».

4Elías ordenó: «Eliseo, quédate aquí, porque el Señor me envía a Jericó». Eliseo respondió: «¡Vive Dios! ¡Por tu vida, yo no te dejaré!». Y así llegaron a Jericó.

5La comunidad de los profetas que moraba en Jericó se acercó a Eliseo y le dijeron: «¿Sabes que el Señor arrebatará hoy a tu señor por encima de tu cabeza?». Él respondió: «Claro que lo sé. ¡Callad!».

6Y Elías le dijo: «Quédate aquí, porque el Señor me envía al Jordán». Eliseo volvió a responder: «¡Vive Dios! ¡Por tu vida, no te dejaré!»; y los dos continuaron el camino.

7Cincuenta hombres de la comunidad de los profetas iban también de camino y se pararon frente al río Jordán, a cierta distancia de Elías y Eliseo, los cuales se detuvieron a la vera del Jordán.

8Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas. Se separaron estas a un lado y a otro, y pasaron ambos sobre terreno seco.

9Mientras cruzaban, dijo Elías a Eliseo: «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de que sea arrebatado de tu lado». Eliseo respondió: «Por favor, que yo reciba dos partes de tu espíritu».

10Respondió Elías: «Pides algo difícil, pero si alcanzas a verme cuando sea arrebatado de tu lado, pasarán a ti; si no, no pasarán».

11Mientras ellos iban conversando por el camino, de pronto, un carro de fuego con caballos de fuego los separó a uno del otro. Subió Elías al cielo en la tempestad.

12Eliseo lo veía y clamaba: «¡Padre mío, padre mío! ¡Carros y caballería de Israel!». Al dejar de verlo, agarró sus vestidos y los desgarró en dos.

13Recogió el manto que había caído de los hombros de Elías, volvió al Jordán y se detuvo a la orilla.

14Tomó el manto que había caído de los hombros de Elías y golpeó con él las aguas, pero no se separaron. Dijo entonces: «¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?». Golpeó otra vez las aguas, que se separaron a un lado y a otro, y pasó Eliseo sobre terreno seco.

15Cuando la comunidad de los profetas lo vio venir hacia ellos, dijeron: «El espíritu de Elías se ha posado sobre Eliseo». Y fueron a su encuentro y se postraron en tierra ante él,

16diciendo: «Tus servidores cuentan con cincuenta hombres de guerra. Permite que marchen para buscar a tu señor. El espíritu del Señor tal vez se lo ha llevado y lo haya arrojado sobre alguna montaña o valle». Él les dijo: «No enviéis a nadie».

17Pero tanto le insistieron, que finalmente asintió diciendo: «Enviadlos». Ellos enviaron cincuenta hombres que estuvieron tres días buscándolo, mas no lo hallaron.

18Al regresar a Jericó, donde se había quedado Eliseo, les recordó este: «¿No os ordené que no fueseis?».

19Los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: «El emplazamiento de la ciudad es bueno, como mi señor puede apreciar, pero el agua es mala y la tierra lo aborta todo».

20Él les contestó: «Traedme una olla nueva y poned sal en ella». Cuando se la trajeron,

21salió hacia el lugar del manantial, lo roció con la sal y dijo: «Así dice el Señor: “Yo he saneado esta agua; ya no surgirán de aquí muerte o esterilidad”».

22Y quedó saneada el agua hasta el día de hoy, conforme a la palabra que había pronunciado Eliseo.

23Más adelante subió de allí a Betel y, según subía por el camino, unos cuantos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de él diciendo: «¡Sube, calvo; sube, calvo!».

24Él se volvió, se les quedó mirando y los maldijo en el nombre del Señor. Entonces salieron dos osos del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de aquellos muchachos.

25De allí se fue al monte Carmelo, de donde regresó a Samaría.

WhatsApp