2 Pedro 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›12 PEDRO El autor de este escrito se presenta como Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo ( 2Pe 1:1 ). Su exhortación tiene como objetivo asegurar la permanencia y la fidelidad del grupo, poniéndolo en guardia ante los peligros de falsos maestros ( 2Pe 2:1 ). El autor pretende también ayudar a preparar de forma adecuada la parusía; se opone al pretendido «conocimiento superior» de las corrientes gnósticas; a los errores doctrinales relativos a la fe y a los comportamientos aberrantes de los impíos farsantes que pululan en torno a las comunidades; frente a todo ello quiere asegurar la fe como bien fundamental de los cristianos y el conocimiento auténtico de Cristo para poder entrar en su reino. Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo *1:1 Clara expresión de la divinidad de Jesucristo, presentado además como salvador de la humanidad (véase 2Pe 1:11 ; 2Pe 2:20 ; 2Pe 3:2 ; 2Pe 3:18 ). han obtenido una fe tan preciosa como la nuestra:
2a vosotros gracia y paz abundantes por el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.
3Pues su poder divino nos ha concedido todo lo que conduce a la vida y a la piedad, mediante el conocimiento del que nos ha llamado con su propia gloria y potencia,
4con las cuales se nos han concedido las preciosas y sublimes promesas, para que, por medio de ellas, seáis partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción que reina en el mundo por la ambición;
5en vista de ello, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento,
6al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad,
7a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor.
8Pues estas cosas, si las tenéis en abundancia, no os dejan ociosos ni infecundos para el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
9Y quien no las tenga es ciego y miope, que echa en el olvido la purificación de sus propios pecados.
10Por eso, hermanos, poned el mayor empeño en afianzar vuestra vocación y vuestra elección; haciendo esto no caeréis nunca.
11Pues así se os facilitará muchísimo la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
12Por eso estaré siempre recordándoos estas cosas, aunque ya las sabéis y estáis firmes en la verdad que poseéis.
13Mientras habito en esta tienda de campaña, considero un deber animaros con una exhortación,
14sabiendo que pronto voy a dejar mi tienda, según me manifestó nuestro Señor Jesucristo.
15Pero pondré mi empeño en que, incluso después de mi muerte, tengáis siempre la posibilidad de acordaros de esto.
16Pues no nos fundábamos en fábulas fantasiosas cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino en que habíamos sido testigos oculares de su grandeza.
17Porque él recibió de Dios Padre honor y gloria cuando desde la sublime Gloria se le transmitió aquella voz: «Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido».
18Y esta misma voz, transmitida desde el cielo, es la que nosotros oímos estando con él en la montaña sagrada.
19Así tenemos más confirmada la palabra profética y hacéis muy bien en prestarle atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y el lucero amanezca en vuestros corazones,
20pero sabiendo, sobre todo, lo siguiente, que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia *1:20b-21 Se enuncia un principio hermenéutico: no cabe una interpretación individualista de la Escritura, que, habiendo sido inspirada por el Espíritu, debe ser explicada e interpretada con ese mismo Espíritu en la comunidad eclesial. ,
21pues nunca fue proferida profecía alguna por voluntad humana, sino que, movidos por el Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.