1 Juan 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1CARTAS DE SAN JUAN Las tres cartas de san Juan tienen tantas y tan significativas semejanzas que es razonable asumir una autoría común. El estilo joánico que domina en las tres se caracteriza, entre otras cosas, por el uso de un vocabulario común, más restringido, que determina los temas teológicos fundamentales (testimonio, verdad, mundo, comunión, etc.). Ya desde el s. II (Ireneo; Canon de Muratori), la tradición atribuye estas tres cartas de forma constante a Juan hijo de Zebedeo; la autoría joánica podría entenderse en un sentido más amplio, es decir, suponiendo que salieron de la pluma de un discípulo de Juan, miembro del grupo que había recibido el testimonio del discípulo a quien Jesús amaba. Las cartas denotan un contexto vital en el que las comunidades sufren tanto por el pecado de sus miembros auténticos como por las agresiones de falsos miembros. En la primera carta , el anuncio de la encarnación ( 1Jn 1:1 s) es el elemento central, en torno al cual gira el conjunto de los elementos. El autor concibe a la comunidad (Iglesia) como la reunión de los creyentes en Cristo que forman una comunión (koinonía) con el Padre y con su Hijo Jesucristo ( 1Jn 1:3 ) y reciben el don del Espíritu Santo ( 1Jn 3:24 ; 1Jn 4:13 ). De ahí su insistencia en el mandamiento del amor, segundo gran acento de la carta. La segunda carta está impregnada del vocabulario y mensaje de la primera. Así lo muestra la mención de Jesucristo, el Hijo del Padre (v. 2Jn 1:3 ; véase 1Jn 1:3 ), el abundante empleo del término verdad, del mandamiento nuevo (v. 2Jn 1:5 ; véase 1Jn 2:7-11 ) o la mención de los seductores y del Anticristo (v. 2Jn 1:7 ; véase 1Jn 2:18 ; 1Jn 4:2 s). La tercera carta se presenta, lo mismo que la segunda, como obra de «el Presbítero» y está dirigida a un cristiano llamado Gayo (probablemente, el jefe de una de las iglesias de Asia Menor en la que habría una fuerte corriente misionera). *1:1-4 Solemne prólogo, que, aunque más breve, coincide en su argumento con el del evangelio ( Jua 1:1-18 ). Lo que existía desde el principio, | lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, | lo que contemplamos y palparon nuestras manos | acerca del Verbo de la vida;
2pues la Vida se hizo visible, y nosotros hemos visto, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó.
3Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis en comunión con nosotros y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
4Os escribimos esto, para que nuestro gozo sea completo.
5*1:5-2:2 Comienzo de la primera exposición de los criterios de la comunión con Dios, cuyo principio es Dios es luz y su primera consecuencia romper con el pecado . Este es el mensaje que hemos oído de él y que os anunciamos: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna.
6Si decimos que estamos en comunión con él y vivimos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad.
7Pero, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.
8Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros.
9Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia.
10Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros.