Marcos 11
Nuevo Testamento CEBIHA ›1MINISTERIO EN JERUSALÉN - ENTRADA TRIUNFAL (Mt 21, 1; Lc 19, 20; Jn 12, 12).— Al acercarse a Jerusalén, a Betfagé y Betania, junto al monte del Olivar, envía dos de sus discípulos,
2diciéndoles: Id a la aldea de frente a vosotros, y, apenas entréis en ella, encontraréis un borriquillo atado, sobre el que nadie montó aún; soltadlo y traedlo.
3Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso?, decidle: El Señor lo necesita, y en seguida lo devuelve aquí.
4Fueron y encontraron el borriquillo atado a la puerta, fuera, en la calle, y lo desataron.
5Algunos de los que estaban allí les decían: ¿Por qué desatáis el pollino?
6Ellos les respondieron como había dicho Jesús, y los dejaron.
7Llevan el borriquillo a Jesús, echan encima sus mantos, y montó en él.
8Y muchos alfombraban el camino con sus mantos, y otros con follaje que cortaban de los campos;
9y tanto los que precedían como los que seguían, gritaban ¡Hosanna!—
10Bendito el que viene en el nombre del Señor—; bendito el reino que llega de nuestro padre David—¡Hosanna en las alturas.
11Entró en Jerusalén, en el Templo; miró todo en derredor, y, ya tarde, salió para Betania con los Doce.
12MALDICIÓN DE LA HIGUERA (Mt 21, 18).— Al otro día, cuando salieron de Betania,
13sintió hambre. Y, al ver de lejos una higuera que tenía hojas, fue por si encontraba algo en ella; y, llegando allí, no encontró sino hojas; pues no era tiempo de higos.
14Entonces le dijo: Jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oían sus discípulos.
15EXPULSIÓN DE PROFANADORES (Mt 21, 12; Lc 19, 45).— Llegan a Jerusalén. Y, entrando en el Templo, se puso a arrojar a los que vendían y compraban allí; volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas,
16y no permitía que llevasen objetos por el Templo.
17Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito: Mi casa ha de ser casa de oración para todas las gentes? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
18Y lo oyeron los pontífices y los escribas, y buscaban modo de perderlo; pues le temían, porque toda la gente estaba asombrada de su doctrina.
19Y llegada la tarde, salió de la ciudad.
20EFICACIA DE LA FE (Mt 21, 20).— Al pasar por la mañana cerca de la higuera, la vieron seca de raíz.
21Acercándose Pedro, le dice: ¡Rabí! ¡Mira, la higuera que maldijiste se ha secado!
22Y Jesús le responde: Tened fe en Dios.
23Os aseguro que quien dijere a este monte: quítate de ahí y arrójate al mar, y no titubeare en su corazón, sino creyere que lo que dice se hace, lo alcanzará.
24Por eso os digo: Todo cuanto pidáis en la oración, creed que lo recibisteis y lo tendréis.
25Y cuando os pongáis a orar, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para, que también vuestro Padre que está en los cielos, os perdone vuestros pecados.
26Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos perdonará vuestras ofensas.
27LOS PODERES DE JESÚS (Mt 21, 23; Lc 20, 1).— Llegan de nuevo a Jerusalén. Y andando Él por el Templo, se le acercan los pontífices, los escribas y los ancianos,
28y le dicen: ¿Con qué poder haces esas cosas?, ¿o quién te dio ese poder para hacerlas?
29Pero Jesús les dijo: Os haré yo también una pregunta: respondedme, y os diré con qué poder hago estas cosas.
30El bautismo de Juan, ¿era del cielo o era de los hombres? Respondedme.
31Y discurrían entre sí: ¿Qué diremos? Si decimos: Del cielo, dirá ¿Por qué pues, no le creísteis?
32Pero ¿diremos: De los hombres?—Temían al pueblo; porque todos tenían a Juan como verdadero profeta—.
33Y respondieron a Jesús: No sabemos. Y Jesús les dice: Tampoco yo os digo con qué poder hago estas cosas.