Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Lucas 9

Nuevo Testamento CEBIHA

1MISIÓN DE LOS APÓSTOLES (Mt 9, 35; 10, 1; Mc 6, 7).— Habiendo convocado a los Doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y de curar enfermedades;

2y los envió a predicar el Reino de Dios y sanar a los enfermos.

3Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforjas, ni pan, ni dinero, ni tengáis dos túnicas.

4Y en la casa en que entréis, quedaos hasta vuestra partida.

5Y donde no os reciban, salid de esa ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.

6Salieron, pues, y recorrieron las aldeas, anunciando la buena nueva y curando por doquier.

7PREOCUPACIÓN DE HERODES.— Oyó Herodes el tetrarca, todas las cosas sucedidas, y se hallaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos;

8otros, que Elías había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había vuelto a la vida.

9Pero Herodes dijo: A Juan, yo le decapité; mas, ¿quién es éste de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.

10MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES (Mt 14, 13; Mc 6, 30; Jn 6, 1).— A su regreso, los discípulos le refirieron todo lo que habían hecho. Y, tomándolos consigo, se retiró a un lugar apartado, hacia una ciudad llamada Betsaida.

11Las turbas, sabiéndolo, le siguieron. Y habiéndolas recibido, les hablaba sobre el Reino de Dios, y curaba a los que lo necesitaban.

12El día comenzaba a declinar; y, acercándose los Doce, le dijeron: Despide a la turba, para que vaya a las aldeas y caseríos del contorno a albergarse y hallar alimento, pues aquí estamos en despoblado.

13Pero les contestó: Dadles vosotros de comer Y ellos replicaron: No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar alimentos para toda esta gente.

14Pues eran unos cinco mil hombres. Mas Él dijo a sus discípulos: Hacedles sentar en grupos como de cincuenta.

15Así lo hicieron, y se sentaron todos.

16Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y, mirando al cielo, los bendijo, los partió y entregó a los discípulos para que los presentaran a la turba.

17Y comieron todos y se saciaron; y se recogieron de las sobras doce cestos de fragmentos.

18CONFESIÓN DE PEDRO (Mt 16, 13; Mc 8, 27).— Estando Él orando solo, y sus discípulos junto a Él, les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo?

19Respondieron: Juan el Bautista; según otros, Elías; según otros, uno de los antiguos profetas resucitado.

20Y les dice: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Y Pedro respondió: El Cristo de Dios.

21Y les prohibió severamente decirlo a nadie,

22añadiendo: Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, y sea reprobado por los ancianos y por los pontífices y los escribas; que sea muerto y que resucite al tercer día.

23ABNEGACIÓN NECESARIA.— Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos, de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz diaria y sígame.

24Pues quien pretenda salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida per mí. ése la salvará.

25Porque, ¿qué aprovecha al hombre ganar el mundo entero, y perderse o dañarse a sí mismo?

26Ya que quien se avergonzare de mí y de mi doctrina, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga en su gloria y en la del Padre y de los santos ángeles.

27Y os aseguro que hay algunos entre los presentes, que no morirán antes de que vean el Reino de Dios.

28TRANSFIGURACIÓN (Mt 17, 1; Mc 9, 1).— Y unos ocho días después de estos discursos, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.

29Y mientras Él oraba, tornóse otro el aspecto de su rostro, y su vestido de una blancura resplandeciente.

30Y hablaban con Él dos personajes, que eran Moisés y Elías.

31Los cuales, aparecidos en gloria, trataban de su muerte, que había de realizarse en Jerusalén.

32Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño; mas, despertados, vieron su gloria y a los dos varones que estaban con Él.

33Y al separarse éstos, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es estarnos aquí; hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés, y la otra para Elías, sin saber lo que decía.

34Mientras así hablaba, una nube vino y los cubrió; y se asustaron al entrar en la nube.

35Y una voz desde la nube dijo: Éste es mi Hijo, el elegido; escuchadle.

36Y al producirse la voz, Jesús se encontró solo. Y ellos guardaron silencio, y a nadie contaron, por entonces; lo que habían visto.

37EL JOVEN POSESO (Mt 17, 14; Mc 9, 14).— El día después, al descender ellos del monte, una multitud vino a su encuentro.

38y de pronto un hombre de entre la turba gritó: Maestro, te ruego que eches una mirada sobre mi hijo, el único que tengo;

39que un espíritu se adueña de él, y de repente grita, le agita convulsivamente entre espumarajos, y con dificultad se retira de él, después de haberle maltratado.

40Y supliqué a tus discípulos que lo arrojaran, y no han podido.

41Jesús, respondió: ¡Oh generación incrédula y pervertida! ¿Hasta cuánto estaré con vosotros y os soportaré? Trae aquí a tu hijo.

42Y mientras se acercaba, el demonio le arrojó a tierra y le agitó violentamente. Mas Jesús increpó al espíritu impuro, y curó al muchacho y lo entregó a su padre.

43Y todos se llenaron de estupor ante la grandeza de Dios. ANUNCIO DE LA PASIÓN (Mt 17, 21; Mc 9,29).— Estando todos admirados de las cosas que hacía, dijo a sus discípulos:

44Penetraos bien de estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.

45Pero ellos no entendían esta expresión, y les estaba velada, de suerte que no se daban cuenta, y temían preguntarle sobre ella.

46HUMILDAD Y TOLERANCIA (Mt 18, 1; Mc 9, 32).— Y les vino la idea de quién sería el mayor entre ellos.

47Pero Jesús, penetrando sus pensamientos, tomó un niño, lo colocó junto a Sí,

48y les dijo: El que recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibiere, recibe al que me envió; porque el menor entre todos vosotros, ése es grande.

49Y tomando Juan la palabra, dijo: Maestro, vimos a uno lanzar los demonios en tu nombre, y se lo prohibimos, porque no anda con nosotros.

50Mas Jesús les dijo: No se lo impidáis; que quien no está contra vosotros, por vosotros está.

51VIAJE HACIA JERUSALÉN / SAMARITANOS INHOSPITALARIOS.— Al llegar el período de su partida de este mundo, resolvió ir a Jerusalén.

52y envió delante de sí mensajeros. Marcharon y entraron en una aldea de samaritanos, a fin de preparar para Él.

53Y no le recibieron, porque iba camino de Jerusalén.

54Los discípulos Santiago y Juan, al verlo, dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?

55y volviéndose Jesús, los reprendió.

56y Se fueron a otra aldea.

57EXIGENCIAS DE LA VOCACIÓN (Mt 8, 18).— iban caminando, y le dijo uno: Te seguiré adonde quiera que vayas.

58Jesús le contestó: Las raposas tienen su madrigueras, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza.—

59Y dijo a otro: Sígueme. Pero él respondió: Señor, déjame ir antes a enterrar a mi padre.

60Y le dijo: Deja a los muertos enterrar a sus muertos; y tú ve a anunciar el Reino de Dios.—

61Y otro dijo: Te seguiré, Señor; mas permíteme despedirme primero de mi familia.

62Y Jesús le dijo: Nadie que ponga la mano en el arado y mire atrás, es apto para el Reino de Dios.

WhatsApp