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Lucas 6

Nuevo Testamento CEBIHA

1OBSERVANCIA DE SÁBADO (Mt 12, 1; Mc 2, 23).— Un sábado atravesaba Él por los sembrados y sus discípulos arrancaban espigas y las comían, desgranándolas con las manos.

2Y algunos fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en sábado?

3Respondióles Jesús: ¿No leisteis lo que hizo David, cuando tuvo hambre él y los que con él estaban?

4¿Cómo entró en la casa de Dios y, tomando los panes de la proposición, comió y dio a los que le acompañaban, a quienes no es lícito comer, sino sólo a los sacerdotes?

5Y les decía: El Hijo del hombre es Señor también del sábado.

6Otro sábado entró Él en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre qüe tenía seca su mano derecha.

7Los escribas y fariseos le espiaban a ver si curaba en sábado, para tener de qué acusarlo.

8Mas Él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre de la mano seca: Levántate y ponte en medio. Se levantó y se puso.

9Díjoles entonces Jesús: Os pregunto si es lícito hacer el bien en sábado o hacer el mal, salvar una vida o perderla.

10Y mirando a todos los circunstantes, le dijo: Extiende tu mano; él lo hizo, y quedó sapa su mano.

11Mas ellos, en el colmo dé su demencia, discutían qué harían a Jesús.

12ELECCIÓN DE LOS APÓSTOLES (Mt 5, 1; 10, 1; Mc 3, 13).— por aquellos días, salió Él hacia la montaña para orar, y pasó la noche orando a Dios.

13Y cuando vino el día, llamó a sus discípulos, y eligió de entre ellos doce, a quienes llamó también apóstoles:

14Simón, a quien llamó Pedro, y Andrés, su hermano, y Santiago y Juan, Felipe, y Bartolomé,

15Mateo, Tomás, Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón llamado el celador, y

16Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

17Y bajando con ellos, se detuvo en un rellano, donde había una gran turba de sus discípulos y mucha gente del pueblo, de toda Judea y Jerusalén, y del litoral de Tiro y Sidón,

18los cuales habían llegado, para escucharle y ser curados de sus enfermedades, y los que eran atormentados por los espíritus inmundos eran curados.

19Y toda la multitud quería tocarle, porque salía de Él una virtud que curaba a todos.

20BIENAVENTURANZAS (Mt 5, 3).— Y Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.—

21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; pues seréis satisfechos.—Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.—

22Bienaventurados seréis cuando os odien los hombres, y cuando os expulsen y os insulten y proscriban vuestro nombre como malo a causa del Hijo del hombre.—

23Alegraos en aquel día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será plena en el cielo; pues así hacían sus padres con los profetas.

24IMPRECACIONES.— En cambio, ¡ay de vosotros, los ricos, porque habéis recibido vuestra consolación!—

25¡Ay de vosotros los que ahora estáis repletos, porque tendréis hambre!—¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!—

26¡Ay cuando os alaben todos los hombres! Igual hacían sus padres a los falsos profetas.

27CARIDAD.— Pero os digo a vosotros que escucháis: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os odian;

28bendecid a los que os maldicen; orad por los que os calumnian.

29Al que te hiere en una mejilla, ofrécele también la otra; y a quien te quita el manto no le niegues la túnica.

30Da a quien te pida, y no reclames a quien toma lo tuyo.

31Y obrad con los hombres como quisierais que ellos lo hicieran con vosotros.

32Y si amáis a los que os aman, ¿qué gracia tenéis? También los pecadores aman a quienes los aman.

33Y si hacéis bien a quienes os lo hacen, ¿qué gracia tenéis? Los pecadores también hacen eso.

34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracia tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos lo equivalente.

35Pero vosotros amad a vuestros enemigos, haced bien, y prestad sin esperar remuneración; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es bondadoso para los ingratos y perversos.

36Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso.

37No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; absolved y seréis absueltos.

38Dad y se os dará; una buena medida, apretada, rellena, rebosante, se os volcará en el seno; porque con la medida con que midiereis seréis medidos vosotros.

39CELO PRUDENTE.— Y les dijo una parábola: ¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en la fosa?—

40No es el discípulo superior a su maestro; mas el bien formado será como su maestro.—

41¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano, y no adviertes la viga en el propio?—

42¿Y cómo puedes decir a tu hermano: hermano, deja que saque la paja de tu ojo, no viendo tú la viga en el tuyo? Hipócrita, arroja primero la viga de tu ojo, y entonces verás a quitar la paja del ojo de tu hermano.—

43Porque no hay árbol bueno que dé frutos malos; ni tampoco árbol malo que dé buen fruto.

44Cada árbol se conoce por sus frutos. Porque no cosechan higos de los espinos, ni vendimian racimos de los zarzales.—

45El hombre bueno saca el bien del buen tesoro de su corazón; y el malo del suyo perverso saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.—

46¿Por qué me llamáis: Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?

47ESCUCHAR Y PRACTICAR.— Todo el que viene a mí y escucha mis palabras y las practica, os diré a quién es semejante.

48Es como un hombre que edifica una casa, cava, profundiza y pone cimiento sobre la roca; viene una crecida, el río se precipita contra la casa, y no puede bambolearla por estar bien cimentada.—

49Mas el que oye y no practica, se parece al que edifica una casa sobre tierra, sin cimiento, contra la cual choca el río y rápidamente se cae; y viene a ser completa la ruina de la casa aquélla.

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