Salmos 91
Biblia Serafín de Ausejo ›1El que mora al abrigo del Altísimo y a la sombra del Omnipotente se aposenta,
2puede al Señor decir: ¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!
3El te libra, en efecto, del lazo del cazador y de la palabra perniciosa.
4Con sus plumas te protege, bajo sus alas hallas un refugio, por escudo y defensa su antebrazo.
5No tendrás que temer del terror de la noche, ni de la flecha que vuela por el día,
6de la peste que anda en las tinieblas, o la epidemia que arrasa al mediodía.
7Que a tu lado caen mil y diez mil a tu diestra, a ti no alcanzará:
8con sólo abrir tus ojos, verás la recompensa del impío.
9Para ti, en efecto, el Señor es un refugio y al Altísimo tienes por defensa.
10Ningún mal te alcanzará ni plaga alguna tocará tu tienda,
11pues él manda a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos.
12Te llevarán en palmas, para que tu pie en la piedra no tropiece;
13pisarás el león y la serpiente, hollarás el león con el dragón.
14Ya que en mí se complace, yo le salvo, yo lo pongo en seguro, por conocer mi nombre.
15El me invoca y yo lo atiendo, en la angustia estoy con él, para librarle y ponerlo en dignidad.
16De abundancia de días habré yo de saciarle y llevarlo a gustar mi salvación.