Salmos 71
Biblia Serafín de Ausejo ›1A ti, Señor, me acojo, que no tenga jamás que avergonzarme;
2por tu justicia sálvame, libérame, inclina a mí tu oído y ponme en salvo.
3Sé mi roca de asilo y un castillo en que salvarme: tú eres, en efecto, mi roca y mi castillo.
4Libérame, mi Dios, de manos del impío, del poder del agresor y el violento.
5Tú eres mi esperanza, mi confianza, Señor, desde mi juventud.
6En ti me apoyo desde el seno, desde el vientre materno eres tú mi sostén, tú, el objeto perenne de mi canto.
7Para muchos he venido a ser un símbolo, mas tú eres mi refugio.
8Mi boca está repleta de tus loas y de tus glorias, todo el día.
9No me arrojes, llegado a la vejez, ni al faltarme las fuerzas me abandones,
10pues ya dicen de mí mis enemigos y los que espían mi vida confabulan:
11Dios le tiene abandonado: acosadle y prendedle: no hay nadie que le salve.
12No te estés, oh Dios, alejado de mí, date prisa en ayudarme.
13Confundidos se vean y abatidos los que impugnan mi vida; que se ofusquen y avergüencen los que buscan mi mal.
14Cuanto a mí, siempre esperando, añadiré sobre tus glorias numerosas.
15Mi boca anunciará tu providencia, todo el día tus auxilios, que ni sabría enumerar.
16Presentaré las gestas del Señor, cantaré tu providencia, sólo tuya.
17Desde mi juventud tú, Dios, me instruyes, hasta ahora que refiero tus portentos.
18Mas tampoco en la vejez y en la canicie me abandones, oh Dios, hasta que cuente a los descendientes acerca de tu, brazo, sobre tus portentos a todos los que vengan.
19Tu providencia, oh Dios, llega a lo alto, tú haces cosas grandes. ¿Quién hay, oh Dios, como tú?
20Tú, que has hecho que viera grandes pesares y aflicciones, me darás vida de nuevo; de los abismos de la tierra me alzarás otra vez,
21y acrecerás mi gloria, volviendo a consolarme.
22Y así quiero alabarte al son del arpa, por tu verdad, mi Dios; y quiero salmodiarte con la cítara, oh santo de Israel.
23Mis labios vibrarán al salmodiarte y esta vida que tú has rescatado;
24mi lengua cantará el día entero tu justicia, mientras van avergonzados, confundidos, los que buscan mi mal.