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Juan 1

Biblia Serafín de Ausejo

1Al principio ya existía la Palabra, y la palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

2Ella estaba al principio junto a Dios.

3Todo llegó a ser por medio de ella, y sin ella nada se h Izo de cuanto fue hecho.

4En ella está la vida y esta vida era la luz de los hombres.

5Y esta luz resplandece en las tinieblas, pero las tinieblas no la recibieron.

6Surgió un hombre enviado de parte de Dios, cuyo nombre era Juan:

7éste vino para ser testigo, para dar testimonio de la luz,

8a fin de que todos creyeran por él. No era él la luz, sino que venía a dar testimonio

9La Palabra era la luz verdadera que, llegando a este mundo, ilumina a todo hombre.

10Ella estaba en el mundo y el mundo fue hecho por medio de ella; pero el mundo no la conoció.

11Ella vino a lo suyo, y los suyos no la recibieron.

12Pero a todos los que la recibieron, a aquellos que creen en su nombre les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios;

13los cuales, no de sangre, ni de voluntad humana, ni de voluntad de varón, sino de Dios nacieron.

14Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros. Pero nosotros vimos su gloria, gloria como de hijo único que viene del Padre, lleno de gracia y de verdad.

15Juan dio testimonio de él y ha clamado diciendo: «Éste es aquel de quien dije: El que viene detrás de mí ha sido antepuesto a mí, porque él era primero que yo.»

16Pues de su plenitud todos nosotros hemos recibido: gracia por gracia.

17Porque la ley fue dada por medio de Moisés; por Jesucristo vino la gracia y la verdad.

18A Dios nadie le ha visto jamás; el Hijo único, Dios, el que está en el seno del Padre, él es quien lo dio a conocer.

19Y éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas para preguntarle: ¿Quién eres tu?

20Él confesó y no negó. Y confesó: Yo no soy el Cristo.

21Y le preguntaron: Pues entonces, ¿qué? ¿Eres tú Elías? Y él contesta: No lo soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

22Ellos le insistieron entonces: Pues ¿quién eres? Para que podamos llevar alguna respuesta a los que nos han enviado: ¿Qué dices de ti mismo?

23Respondió: Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

24Y los enviados eran de los fariseos.

25Le volvieron a preguntar: Pues entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?

26Juan les contestó: Yo bautizo con agua; pero en medio de vosotros hay uno al que no conocéis:

27el que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de la sandalia.

28Esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29Al día siguiente Juan ve a Jesús que viene hacia él y entonces dice:

30Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquél de quien yo dije: Detrás de mí viene uno, que ha sido antepuesto a mí, porque él era primero que yo.

31Ni yo mismo lo conocía. Pero a fin de que él fuera manifestado a Israel, por eso vine yo a bautizar con agua.

32Y Juan declaró: Yo he visto al Espíritu, que, como una paloma, descendía del cielo y permaneció sobre él.

33Ni yo mismo lo conocía; pero aquel que me envió a bautizar con agua, ése fue el que me dijo: Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y permanecer sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.

34Y yo lo he visto y testifico que éste es el Hijo (en otra lectura: el Elegido) de Dios.

35Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos,

36y fijando la vista en Jesús, que pasaba, dice: Éste es el Cordero de Dios.

37Al oírlo hablar así los dos discípulos, siguieron a Jesús.

38Volviéndose entonces Jesús y mirando a los que lo seguían, les pregunta: ¿Qué deseáis? Ellos le contestaron: Rabí -que quiere decir maestro-, ¿dónde vives7

39Él les responde: Venid y lo veréis. Fueron, pues, y vieron dónde vivía; y se quedaron con él aquel día. Era, aproximadamente, la hora décima.

40Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.

41El primero con quien luego se encuentra es su propio hermano Simón, a quien dice: Hemos encontrado al Mesías, que quiere decir Cristo.

42Y lo llevó a presentárselo a Jesús. Jesús, fijando en él la mirada, le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; pues tú te llamarás Cefas, que significa Pedro.

43Al día siguiente, Jesús determinó salir para Galilea. Se encuentra con Felipe y le dice: Sígueme.

44Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

45Felipe se encuentra con Natanael y le dice: Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la ley, y los profetas: a Jesús, hijo de José, el de Nazaret.

46Y Natanael le contestó: Pero, ¿es que de Nazaret puede salir algo bueno? Felipe le responde: Pues ven y verás.

47Jesús vio a Natanael, que se le acercaba, y dice de él: Éste es un auténtico israelita, en quien no hay doblez.

48Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Jesús le contestó: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, ya te vi.

49Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el rey de Israel.

50Jesús le contestó. ¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera, ya crees? Mayores cosas que éstas has de ver.

51Y le añade: De verdad os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre.

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