Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Ester 5

Biblia Serafín de Ausejo

1Al tercer día Ester se puso sus vestiduras reales y se presentó en el atrio interior del palacio real, frente a la cámara del rey. El rey estaba sentado en su trono real, en su cámara real, frente a la puerta del palacio Y sucedió al tercer día, así que cesó de orar, que se despojó de sus vestidos humildes y se rodeó de suntuosidad. Y habiendo quedado radiante de belleza, invocó a Dios, que vela sobre todas las cosas y es salvador. Tomó consigo a dos sirvientas: sobre la una se apoyaba, como quien está hecha a toda finura, mientras la otra la acompañaba sosteniendo su vestido En su extremada hermosura estaba sonrosada; su rostro estaba radiante como encendido de amor; pero su corazón, oprimido por el temor. Después de atravesar todas las puertas, se detuvo ante el rey. Éste estaba sentado en su trono real y revestido con el atuendo completo con que se mostraba en público: todo cubierto de oro y piedras preciosas. Apareció terriblemente impresionante. Levantando su rostro resplandeciente de gloria, dirigió una mirada en el colmo de su cólera. La reina se desvaneció; cambió de color en su desmayo y se dejó caer sobre la cabeza de la sirvienta que iba ante ella. Pero Dios trocó el espíritu del rey en mansedumbre. Angustiado, se lanzó de su trono y la levantó en sus brazos hasta que ella volvió en si. La confortaba con blandas palabras y le dijo: ¿Qué es esto, Ester? Yo soy tu hermano. Ten valor. No morirás; que nuestro decreto es para el común de las gentes. Acércate. Y levantando su cetro de oro, lo puso sobre el cuello de ella, la abrazó y le dijo: Habíame. Y ella le dijo: Te vi, señor como a un ángel de Dios, y mi corazón se conmocionó por el temor de tu gloria. Porque eres deslumbrador, señor, y tu rostro está lleno de gracias. d Y mientras iba hablando, cayó a causa de su desmayo. El rey se alarmó, y todos sus servidores intentaban reanimarla. }

2Cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el atrio, ésta halló gracia a sus ojos. El rey tendió hacia Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Ester se acercó y tocó la extremidad del cetro.

3Y el rey le preguntó: ¿Qué tienes, reina Ester? ¿ Y cuál es tu petición? Aunque sea la mitad del reino, se te concederá.

4Ester le respondió: Si al rey parece bien, venga hoy el rey con Hamán al banquete que le he preparado.

5Dijo el rey: Haced que venga Hamán en seguida, para cumplir lo que ha dicho Ester. Y el rey y Hamán fueron al banquete que Ester había preparado.

6Dijo el rey a Ester durante el banquete: ¿Cuál es tu deseo, y se te concederá? ¿Cuál es tu petición? Aunque sea la mitad del reino, se te dará.

7Respondió Ester y dijo: ¿Mi deseo y mi petición?

8Si he hallado gracia a los ojos del rey, y si al rey parece bien acceder a mi deseo y cumplir mi petición, que venga el rey con Hamán al banquete que yo les prepararé mañana, y entonces responderé a la pregunta del rey.

9Salió Hamán aquel día gozoso y con alegre corazón. Y al ver a Mardoqueo en la puerta real, sin que se levantara ni se moviera ante él, Hamán se llenó de ira contra Mardoqueo.

10Se contuvo, sin embargo, y entró en su casa. Y mandó llamar a sus amigos y a su esposa Zéreü.

11Les habló del esplendor de su riqueza y del número de sus hijos y de cuánto lo había engrandecido el rey y de cómo lo había elevado por encima de los grandes y servidores del rey.

12Y añadió Hamán: Más todavía: la reina Ester a nadie ha invitado con el rey al banquete que ha dado, sino a mí. Y también para mañana he sido yo invitado por ella juntamente con el rey.

13Pero nada me parece todo esto, mientras esté viendo yo al judío Mardoqueo quedarse sentado a la puerta del rey.

14Su mujer Zére S y todos sus amigos le respondieron: Que preparen una horca de cincuenta codos de alta; y mañana por la mañana di al rey que cuelguen de ella a Mardoqueo. Luego irás contento con el rey al banquete. Le pareció bien a Hamán la propuesta y mandó preparar la horca.

WhatsApp