1 Juan 2
Biblia Serafín de Ausejo ›1Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Y si alguno peca, abogado tenemos ante el Padre: Jesucristo, el justo.
2Y él es expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
3Y en esto sabemos que lo conocemos: si guardamos sus mandamientos.
4Quien dice: «Yo lo conozco» y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él.
5Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios. En esto conocemos que estamos en él.
6Quien dice que permanece en él, debe caminar como él caminó.
7Queridos míos, no es un mandamiento nuevo lo que os escribo, sino un mandamiento antiguo que teníais desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que oísteis.
8Por otra parte, lo que os escribo es un mandamiento nuevo, que es realidad en él y en vosotros; pues las tinieblas pasan y la verdadera luz brilla ya.
9Quien dice que está en la luz y odia a su hermano, está en las tinieblas todavía.
10Quien ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.
11Pero quien odia a su hermano, está en las tinieblas y en las tinieblas camina y no sabe adónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.
12Os escribo, hijitos, que se os han perdonado los pecados por su nombre.
13Os escribo, padres, que habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo, jóvenes, que habéis vencido al maligno.
14Os escribo, niños, que habéis conocido al Padre. Os escribo, padres, que habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo, jóvenes que sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno.
15No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.
16Porque todo lo que hay en el mundo -los deseos de la carne, los deseos de los ojos y el alarde de las riquezas- no proviene del Padre, sino que procede del mundo.
17Y el mundo pasa, y sus deseos. Pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre.
18Hijitos, es la hora última. Y así como habéis oído que viene el anticristo, ya ahora han llegado muchos anticristos. De aquí conocemos que es la hora última.
19De nosotros salieron; pero no eran de los nuestros. Si de los nuestros fueran, habrían permanecido con nosotros. Sin embargo, con esto se ha puesto en claro que no todos son de los nuestros.
20Vosotros, en cambio, tenéis unción recibida del Santo, y todos tenéis conocimiento.
21No os escribo que no conocéis la verdad, sino que la conocéis y que sabéis que ninguna mentira proviene de la verdad.
22¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
23Quien niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. Quien confiesa al Hijo, tiene también al Padre.
24En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que desde un principio oísteis. Si permanece en vosotros lo que desde un principio oísteis, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
25Y ésta es la promesa que él nos prometió: la vida eterna.
26Os escribo estas cosas acerca de los que os inducen al error.
27En cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de él, permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe; sino que tal como su unción os enseña todas las cosas -y es verdad y no mentira-, tal como os enseñó, permaneced en él.
28Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que, cuando él se manifieste, tengamos confianza y en su parusía no nos veamos avergonzados, lejos de él.
29Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que practica la justicia ha nacido de él 68.