Jeremías 36
Biblia Latinoamericana (1972) ›1EL ROLLO QUEMADO ᴺ {1} ¹ ↠ El año cuarto del reinado de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá, Jeremías recibió esta palabra de Yavé: [ Jr 36:1 ] Los capítulos 36-44 podrían llamarse “los sufrimientos de Jeremías”. Nos dicen lo que fue la suerte del profeta durante los sitios de 598 y 587 y después de la destrucción de la ciudad. Son las últimas horas del reino de Judá. Los acontecimientos contados brevemente en el final del segundo libro de los Reyes, revisten aquí una significación nueva porque alguien los vive con mucha lucidez. En medio de la masa que sufre sin comprender, Jeremías sabe cuáles son los designios de Dios. Este pueblo, que no cree ni obedece a Yavé, debe perder sus ilusiones materiales para que los mejores de sus hijos accedan a una fe más profunda. Sin embargo, Jeremías es quebrantado por el desastre de su pueblo. Después de sufrir por culpa de ellos, sufre con ellos y pasa a ser la figura del Salvador sufrido. Baruc, hijo de Nerías, era secretario (36,26), algo como canciller del rey. También fue secretario de Jeremías y posiblemente redactó estos capítulos. 36. Lo del rollo quemado se ubica en el primer bloqueo. Recordemos que en ese tiempo se escribía sobre una tira de pergamino, o sea cuero de oveja, que se enrollaba. 37. Sedecías tiene cierto respeto a Jeremías. En realidad es prisionero de sus oficiales. Aquí, como en la Pasión de Jesús, los gobernantes no dirigen, sino que siguen la corriente mayoritaria. {C}JEREMIAS, ¿TRAIDOR? ¡Qué extraña la actitud de Jeremías durante esta guerra en que los judíos defienden hasta la muerte su independencia! Jeremías acusa a su pueblo y no a los caldeos, en los que ve solamente un instrumento de Dios. Jeremías aconseja rendirse y someterse al poder extranjero. Incluso invita a los judíos desterrados a que cooperen a la prosperidad de sus vencedores. Y no podemos decir que fueron faltas o errores del profeta, ya que su actitud es inseparable de su mensaje. Dos consideraciones aclaran la posición de Jeremías: Por una parte, los nacionalistas judíos no saben lo que Dios quiere hacer con Israel en el futuro. Ven solamente derrota y esclavitud y prefieren luchar hasta la muerte. En cambio, Jeremías conoce el porvenir extraordinario que Yavé reserva a Israel. Israel porta en sí las esperanzas del mundo venidero y, por tanto, no debe desaparecer en una lucha sin esperanza. Por otra parte, los jefes judíos solamente se fijan en las apariencias de la libertad y del patriotismo. Todo les parece perdido si se someten a una autoridad extranjera. Al contrario, Jeremías se fija en lo interior del hombre. Ser judío es mantener los ideales y las razones de vivir de Israel; ser libre es servir sólo a Yavé. Por eso, le importa muchísimo que sus compatriotas no se dejen contaminar con los dioses y los valores falsos de los caldeos; en comparación, someterse al yugo de un dueño caldeo le parece de menor importancia. Además, Jeremías comparte las ideas que se expresan especialmente en el libro de los Jueces: si Israel mantiene su fe y observa la Ley de Yavé, más o menos tarde recobrará su independencia y volverá a su tierra. En términos modernos, la actitud de Jeremías contiene dos enseñanzas: No empeñarse en luchar por causas o instituciones que ya no corresponden a un mundo que pasó por cambios irreversibles, y en el que Dios nos llama a una misión diferente. Saber que la verdadera independencia de un pueblo es su independencia moral y cultural. Lo más grave para él sería que sus hijos, deslumbrados por un modo de vivir extranjero, sacrifiquen sus valores morales tradicionales, o que adopten servilmente normas y métodos de desarrollo que les impongan de afuera. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ
2[ Jer 36:2 ] ᶜᶠ Ez 2:9 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ² ↠ Toma un papel enrollado y apunta en él todo lo que te he comunicado sobre Jerusalén, Judá y todas las naciones, desde la fecha en que comencé a hablarte, en tiempos de Josías, hasta el día de hoy.
3³ ↠ A ver si, escuchando el pueblo de Judá el mal que he pensado hacerles, se aparta de su mal camino y puedo yo, entonces, perdonarles su culpa y sus pecados.
4⁴ ↠ Jeremías mandó llamar a Baruc, hijo de Nerías, a quien dictó, para que anotara en el papel enrollado todo cuanto Yavé le había comunicado al profeta.
5⁵ ↠ Jeremías mandó decirle a Baruc: «Estoy detenido y no puedo ir a la Casa de Yavé,
6⁶ ↠ así que tú mismo irás a leer este rollo en la Casa de Yavé. Cuando corresponda un día de ayuno lo leerás en voz alta a los judíos que vienen de sus ciudades.
7⁷ ↠ Tal vez supliquen a Yavé y se aparten de su mal camino, porque grandes son la indignación de Yavé y el castigo con que ha amenazado a este pueblo.
8⁸ ↠ Y Baruc, hijo de Nerías, hizo lo que le ordenó Jeremías, o sea, leer este libro en la Casa de Yavé.
9⁹ ↠ En el año quinto de Joaquim, rey de Judá, en el mes noveno, convocaron para un ayuno a toda la gente de Jerusalén y de las ciudades de Judá, y éstos vinieron a Jerusalén.
10¹⁰ ↠ Entonces Baruc leyó a todo el pueblo las palabras de Yavé contenidas en el libro, a la entrada de la Puerta Nueva de la Casa de Yavé, en la habitación de Guemarías, hijo de Safán.
11¹¹ ↠ En cuanto Miqueas, hijo de Guemarías, oyó las palabras de Yavé escritas en el rollo,
12¹² ↠ bajó al palacio real, donde estaban reunidos todos los ministros. Ahí estaban el secretario Elisama, Dalaías, Gamarías, Elnatán, Sedecías, hijo de Hananías, y los demás ministros.
13¹³ ↠ Y Miqueas les refirió todo lo que había oído de la lectura pública de Baruc.
14¹⁴ ↠ Entonces los ministros enviaron a Judí, hijo de Natanías, a decir a Baruc: «Toma el rollo que has leído y ven.» Baruc tomó el libro y fue donde ellos.
15¹⁵ ↠ Y le dijeron: «Siéntate y léenoslo ahora a nosotros.»
16¹⁶ ↠ Cuando oyeron todos estos discursos, se miraron uno al otro muy asustados y dijeron a Baruc: "Tenemos que dar a conocer al rey todo esto.»
17¹⁷ ↠ Y le preguntaron a Baruc: «Explícanos de dónde has sacado todo lo que está escrito.»
18¹⁸ ↠ Baruc les respondió: «Jeremías me dictaba las palabras y yo las escribía con tinta en el libro.» [ Jer 36:18 ] {N} LA ESCRITURA Y EL LIBRO EN TIEMPOS BIBLICOS {N} LA ESCRITURA Cuando Abrahán recorría las tierras desoladas de Palestina, contorneando las ciudades de Canaán o del delta del Nilo, hacía ya doce o quince siglos que había sido inventada la escritura; eso no quiere decir, por cierto, que nómades como Abrahán tuvieran conocimiento de ella. En las dos extremidades de la "fértil medialuna", en Babilonia y en Egipto, las necesidades del comercio habían acelerado la invención de sistemas gráficos. En Egipto se habían inventado los jeroglifos (pinturas sagradas), un sistema de dibujos esquematizados que correspondían cada uno a objetos o a sílabas. En Mesopotamia, la escritura cuneiforme (en forma de cuñas), cuyos trazos de la caña en la arcilla correspondían principalmente a sílabas. La escritura egipcia estaba muy ligada a esa lengua, lo que dificultaba su adaptación a otras. La escritura cuneiforme, en cambio, fue adoptada por todos los pueblos de Mesopotamia, de Siria y de Canaán. La escritura se había hecho indispensable para la diplomacia, el comercio y la administración. Cuando Moisés conducía su tropa fuera de Egipto, evitó el camino de los fortines donde había un oficial que anotaba cada día las entradas y las salidas. Por esos mismos años, los egipcios de la ciudad real del faraón Akhenatón utilizaban un diccionario egipcio-babilónico para sus traducciones. Había circulación de libros y se han encontrado en las excavaciones de Palestina y de Siria tanto los jeroglifos egipcios como la literatura babilónica escrita en cuneiformes. {N} EL ALFABETO Cuando en el siglo décimo antes de Cristo, Salomón reunió a los primeros letrados de Israel, se acababa de entrar en la era del alfabeto. Hacía ya veinte siglos que existía la escritura, pero cada vez se estaba más insatisfecho con los sistemas de escritura, que exigían demasiados esfuerzos para aprender tanto a leer como a escribir. Después de muchos ensayos, estaba a punto de imponerse una novedad, el alfabeto de veinticinco a treinta letras, con su distinción de vocales y de consonantes, un instrumento que podía adaptarse a cualquier lengua. Fue en Fenicia, en las tierras de Biblos, de Tiro y de Sidón, donde las necesidades del comercio estimularon la investigación y ésta dio resultados. El alfabeto -o uno de los alfabetos fenicios- fue pronto adoptado en todas partes menos en Egipto y principalmente en los principados del país de Canaán. De él derivan todas las escrituras occidentales o semíticas (como el árabe o el hebreo). Los textos bíblicos fueron pues escritos a partir de esa época en sociedad donde la mayoría no sabia leer, pero en que la administración y el Templo no habrían podido estar sin textos escritos. En tiempos de los reyes cualquier puesto militar tenía al menos a un oficial capaz de recibir y de enviar mensajes. Por lo que toca la Biblia, después de nueve siglos de tradición oral (para la historia de Abrahán), y después de tres siglos de tradición mucho más oral que escrita (para Moisés), se estaba entrando en la era del libro. {N} EL LADRILLO Y EL PAPIRO ¿En qué se escribía? Se escribía en cualquier cosa, en todo lo que se tenía a mano: el bronce, la piedra, el revoque de yeso de los santuarios, los restos de cerámica, etc. Pero desde los comienzos, es decir, desde el siglo treinta antes de Cristo, aparecieron dos grandes soportes de la escritura: el ladrillo y el papiro. Los pueblos de Mesopotamia eran grandes consumidores de ladrillos de arcilla cocida (Gén 11:3). Veinte siglos antes de Cristo no había nada mejor para redactar en ellos tanto poemas como cheques que los ladrillos. El sabio procedimiento del contrato escrito y sellado en un ladrillo que se envolvía en una nueva capa de arcilla en la que se repetía la escritura, después de lo cual se dejaba que todo se secara lentamente, hacía el fraude imposible. Así pues tanto los anales de los reyes como los grandes textos religiosos estaban grabados para la eternidad; en el siglo octavo antes de Cristo se habían clasificado en los anaqueles de la gran biblioteca de Asurbanipal más ladrillos documentos que los que se necesitarían para construir los muros. Los egipcios, por su parte, habían utilizado un material más manejable, el papiro. A partir del siglo treinta antes de Cristo se descortezaba un tipo de caña del Nilo y con las bandas de la corteza, se confeccionaban hojas cuyo formato podía alcanzar entre 40 a 50 cms. Cada hoja estaba compuesta de dos capas: en la primera las bandas de corteza eran horizontales, y en la segunda, verticales. La primera formaba el lado derecho de la hoja, más fácil de escribir ya que se escribía en líneas horizontales, de derecha a izquierda, -lo que revela un espíritu conservador-, y de arriba abajo: era el interior del rollo. Pero también se podía escribir en el otro lado: el rollo estaba pues escrito por dentro y por fuera (Ez 2:10). El rollo normal estaba compuesto de veinte hojas pegadas una al lado de la otra, cuya altura era la mitad del tamaño original, lo que daba un ancho de 20 cm. y un largo de alrededor de siete metros. El único inconveniente del papiro, pero que no es pequeño, es que se deteriora rápidamente con la humedad. Casi no se ha conservado fuera de Egipto, y en éste sólo se lo ha encontrado en las regiones muy secas. Pero entonces la sequedad lo hace muy quebradizo (como es el caso de los papiros conservados en los museos), siendo que es firme cuando está fresco. Se podía lavar la tinta y escribir un nuevo texto, tal como se hacía con el cuero. En las excavaciones de Palestina se ha encontrado con frecuencia un sello de arcilla que servía para asemblar un legajo de papiros, pero los papiros desaparecieron hace mucho tiempo. Se escribía con tinta (Jer 36:18; 3J 13) hecha de hollín y de goma, igual como lo hacían nuestros abuelos con la tinta de China; se tenía un pan de tinta duro que se diluía en el momento de usarla. Para los títulos y las notas marginales se tenía una tinta roja. Se escribía con una caña cortada cuya punta se había mascado. El escriba llegaba pues con su material (Ez 9:2), el cual incluía la paleta en la que escribía, los panes de tinta y las cañas-plumas. Normalmente escribía sentado como un sastre o de rodillas, hasta el tiempo en que, como en Qumrán, se prefería sentarse delante de largas mesas. {N} EL PERGAMINO El cuero era poco utilizado. Se llamaba entonces pergamino (2 Tm 4:13), del nombre de la ciudad de Pérgamo especializada en la preparación de pieles para ese uso. Su empleo se desarrolló durante la era cristiana, desde el momento en que la exportación de papiro a occidente se dificultó hasta el momento en que se comenzó a fabricar el papel, inventado hacía ya mucho tiempo por los chinos y que fue dado a conocer por los árabes. El pergamino podía utilizarse en rollos, y los judíos habían conservado ese uso. El libro hecho de hojas cosidas sólo se usaba para las necesidades del comercio y para tomar notas. El libro, hecho de hojas de papiro o de pergamino plegadas, cortadas y pegadas, era entonces llamado Codex, del nombre de las plaquetas de madera con que se hacía la cubierta. Los cristianos, a diferencia de los judíos, recurrieron rápidamente a éste para los textos bíblicos; sin duda hay que ver allí la marca del medio social al que pertenecían muchos de ellos, gente de clase media y del comercio, no iletrados, pero sí más interesados por el aspecto práctico que cohibidos por escrúpulos artísticos o literarios. En cuanto a nuestros textos bíblicos, la gran mayoría de los documentos a través de los cuales nos ha llegado el texto original son {C} códices (plural de Codex), y éstos eran pergaminos. Casi únicamente en Egipto se han encontrado textos del Nuevo Testamento escritos en papiros, ya sean rollos o fragmentos. Y estos papiros son a menudo mucho más antiguos que nuestros más antiguos pergaminos. {N} LOS ESCRIBAS El uso del papiro, material perecible, exigía que se recurriera a muchos escribas para re copiar los libros y otros documentos importantes. En los países del Medio Oriente el escriba era un personaje letrado, altamente considerado, a menudo un funcionario, como Baruc, el secretario -secretario y ministro del rey- que se hizo el secretario de Jeremías (Jer 32; 35; 43). La cosa era muy distinta en el mundo romano; las tareas culturales eran allí comúnmente encargadas a gente oscura, a veces esclavos griegos que tenían tras ellos toda una tradición. Después de las invasiones bárbaras, el trabajo del escriba fue principalmente una actividad de los monjes; éstos se preocuparon de conservar las riquezas del pensamiento antiguo y ese trabajo que exigía tanto cuidado como paciencia convenía muy bien a su estado. De allí se deriva la expresión: un trabajo de benedictino. Siempre era posible que el escriba cometiese errores. Por eso, desde la más remota antigüedad, se habían establecido controles; así por ejemplo, se ponía una señal cada diez líneas, y al final del libro se anotaba el número exacto de líneas. Esas reglas alcanzaron su máximo de rigurosidad cuando en tiempos de Jesús los masoretas reforzaron los controles para cualquier copia de un texto bíblico. Entonces se contaban todas las letras del libro y se indicaba cuál era la letra que quedaba en el medio. Eso explica que aun cuando, después de siglos, haya manuscritos que contengan errores, esos errores alteraron muy raramente el sentido del texto. Las diferencias más notables entre las copias de que disponemos y sus originales son a menudo las explicaciones o glosas, añadidas por algún escriba para precisar el sentido de una palabra o de una frase que a él le parecía difícil de comprender por el lector. Y no es raro que la explicación fuese errónea. Comúnmente los escribas mostraban un gran respeto por el texto, pero a veces ponían en el margen ya fuera una nota explicativa de alguna expresión, ya fuera la corrección de un error que habían cometido: un ejemplo claro de ello es 1 Cor 4:6. En el caso de los libros del Antiguo Testamento es mucho más difícil hablar de glosas, porque esos libros son a veces el resultado de una larga gestación. En ese caso, los textos más antiguos eran retomados, combinados, reorientados por nuevos autores que actuaban con plena responsabilidad: es la última redacción del texto, tal como entró en la Biblia, que es un libro inspirado. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ᵒᵏ
19¹⁹ ↠ Los ministros dijeron a Baruc: «Escóndanse, tú y Jeremías, sin que nadie sepa dónde están.»
20²⁰ ↠ Después fueron al patio donde estaba el rey, dejando el libro en la oficina del secretario Elisama, y contaron al rey todo lo que pasaba.
21²¹ ↠ El, entonces, mandó a Judí a buscar el libro. Este lo trajo y lo leyó al rey y a los ministros que estaban a su lado.
22²² ↠ El rey estaba ante un brasero, pues era invierno,
23²³ ↠ y cada vez que Judí acababa de leer tres o cuatro columnas, él recortaba las hojas con su cortaplumas y las arrojaba al fuego del brasero, hasta que todo el rollo se quemó.
24²⁴ ↠ Ni el rey, ni ninguno de sus servidores se asustaron o se rasgaron las vestiduras al escuchar estas palabras.
25²⁵ ↠ Por más que Elnatán, Dalaías y Gamarías suplicaran al rey que no quemara el rollo, no les hizo caso.
26²⁶ ↠ En seguida, el rey ordenó a Jeramiel, a Seraías y a Selemías que tomaran preso al secretario Baruc y al profeta Jeremías, pero Yavé los ocultó.
27²⁷ ↠ Después que el rey hubo quemado el rollo que contenía todo lo que había anotado Baruc y que le había dictado Jeremías, Yavé habló de nuevo a éste:
28²⁸ ↠ «Toma otro papel enrollado y vuelve a escribir en él todo lo que contenía el primero, y que fue quemado por Joaquim, rey de Judá.
29²⁹ ↠ Y sobre este último pronuncia esta sentencia. Esto dice Yavé: Tú quemaste este rollo, diciendo: «¿Por qué has escrito en él: Vendrá sin falta el rey de Babilonia, destruirá esta tierra y hará desaparecer de ella hombres y animales?»
30³⁰ ↠ Pues bien, así dice Yavé a propósito de Joaquim, rey de Judá: No tendrá quien le suceda en el trono de David, y su propio cadáver quedará tirado, expuesto al calor del día y al frío de la noche.
31³¹ ↠ Le castigaré a él, a su familia y a su servidumbre por todas sus maldades, enviando sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusalén y sobre los hombres de Judá todas las calamidades que les anuncié sin que me hicieran caso.»
32³² ↠ Tomó, pues, Jeremías otro papel enrollado y se lo entregó a Baruc hijo de Nerías, el secretario, y le dictó para que anotara todas las cosas que contenía el libro quemado por Joaquim, rey de Judá. Y añadió, además, muchas otras cosas del mismo estilo.