Génesis 1
Biblia Latinoamericana (1972) ›0Introducción Libro de G É N E S I S ᴺ ↣ ˡⁿᵗʳᵒᵈᵘᶜᶜⁱᵒⁿ Mientras más avanzamos en la vida, más nos interesamos por descubrir nuestras raíces: ¿dónde vivían nuestros antepasados? ¿Cómo se conocieron nuestros padres? ¿Qué inspiró nuestras primeras decisiones? De igual modo todos los pueblos han tratado de reconstruir su pasado. Si bien querían salvarlo del olvido, mucho más querían encontrar en el pasado la confirmación de aquello en que creían; narrar su historia era, pues, una manera de afirmar su propia identidad en medio de tantos pueblos grandes o pequeños que los rodeaban. Y esto es precisamente lo que está en el corazón del Génesis, un libro que se fue haciendo por partes a lo largo de varios siglos. Tomó su forma definitiva en el siglo V antes de Cristo, cuando el pueblo judío, que había regresado del Exilio en Babilonia, fijó de manera definitiva la expresión de su fe. ꚜ Génesis ᵈ quiere decirꚜ Comienzo. ᵈ No buscaremos en los primeros capítulos un documento sobre los orígenes del universo o sobre un pecado que habría cometido el primer hombre. Pero desde las primeras páginas nos vamos a topar, en forma de imágenes, con todo lo que es importante para nosotros. Se podría decir que este libro consta de tres partes: Los capítulos 1 al 11 tratan de establecer un nexo a lo largo de esos enormes períodos de tiempo que transcurrieron desde la creación hasta los primeros "padres de la fe", cuyos nombres quedaron en la memoria, considerando, por supuesto, en primer lugar a Abrahán. La segunda parte evoca la vida de esos clanes nómadas que creían ya en un Dios cercano y en el cual se podía confiar, el "Dios de su padre". Esta historia, o estas historias, se ubican en la tierra de Canaán, en un tiempo en que el pueblo de Israel no había nacido todavía (en los siglos XVIII-XV antes de Cristo). Nos muestran cómo Dios ya había preparado su obra de salvación mediante las promesas hechas a Abrahán y Jacob. Este es el tema de los capítulos 12 al 38. La tercera parte, la historia de José, proyecta una luz sobre las tragedias que entretejen la existencia humana. Los hombres necesitan un salvador, y la salvación les vendrá justamente por intermedio de aquellos que primero persiguieron y rechazaron. {K}¿Quién escribió el Génesis? ᵈ No hubo uno sino varios autores. No olvidemos que el pueblo de la Biblia se fue constituyendo poco a poco, por la aglomeración de tribus nómadas que no sabían leer ni escribir. Traían consigo el recuerdo de sus antepasados y de señales que Dios había realizado en su favor; sus tradiciones se transmitían oralmente. Cuando esas tribus se establecieron en Palestina, fueron entrando poco a poco en una nueva cultura, la de la escritura. Alrededor del rey y de sus funcionarios, los escribas fijaban por escrito las leyes y las creencias de su reino. Así fue como en la época del rey Salomón (siglo X antes de Cristo), un escritor desconocido, al que se acostumbra llamar ꚜ el Yavista ᵈ, compuso una primera historia del pueblo de Dios. Puso por escrito los recuerdos y leyendas referentes a Abrahán y su familia que los israelitas se transmitían de padres a hijos. Para hablar de los tiempos anteriores, utilizó en parte la literatura de los Babilonios y sus poemas referentes a la primera pareja y el Diluvio, pero también los transformó profundamente, para que estas historias expresaran una visión del mundo que procedía de su fe. Este relato antiguo ha sido completado posteriormente con otros que procedían de otras tradiciones, repitiéndose a veces los mismos hechos. Mucho más tarde, cuando los judíos volvieron del Destierro a Babilonia (siglo V antes de Cristo), sus sacerdotes añadieron muchos párrafos que ponemos aquí en letra cursiva. Fueron ellos los que compusieron el poema de la creación en siete días, con que empieza el Génesis y en cierto sentido, toda la Biblia. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972.
1LA SEMANA DE LA CREACIÓN ᴺ {1} ¹ ↠ En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, [ Gén 1:1 ] {C} En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra. Nos costaba abandonar la traducción tradicional: "En el principio Dios creó el cielo y la tierra", pues es así como la leyeron decenas de generaciones. Más aún, las primeras palabras del evangelio de Juan, "En el principio" quieren precisamente recordar al Génesis. Pero la traducción exacta del texto hebreo es: "Cuando Dios empezó la creación de los cielos y de la tierra...). Tratamos de insinuar este sentido, si abandonar {C} En el principio. No valdría la pena insistir en este detalle si no fuera para confirmar la orientación de todo el capítulo. El autor no quiso afirmar que Dios hizo todo desde los primeros comienzos o, con otras palabras, que "de la nada hizo Dios el universo", como lo recuerda 2Ma 7:28. Su propósito era otro. Dejó, pues, a un lado la cuestión de saber si el universo era sin comienzo (los judíos desconfiaban de la filosofía) y se centró en esta afirmación: no había y no podía haber ningún orden o armonía si no fuera por obra de Dios, el que entregó a su pueblo el sentido profundo de la creación. En cuanto al sentido del verbo "crear", digamos que en hebreo es propio de Dios, pero no significa "hacer de nada". El sentido es, según los lugares, "hacer" o "formar". ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ [ Gn 1:1 ] Tenemos que hacer un esfuerzo para mirar esta página de una manera sencilla. Desde hace ciento cincuenta años ha habido demasiadas discusiones sobre el tema “la creación según la Biblia y según la ciencia”. No encontraremos aquí datos históricos o científicos, pues los que redactaron este capítulo querían enseñarnos cosas muy diferentes y Dios hizo suya su exposición, sin asustarse de que hablaran del cielo como de una bóveda azul de la que cuelgan las estrellas. Tenemos, pues, aquí una palabra de Dios, pero no leamos ese texto como Si nos entregara “la” comprensión cristiana del universo. Como todas las religiones del pasado tuvieron sus “cosmogonías”, es decir, sus relatos sobre el origen del mundo, así también la Biblia tuvo los suyos y éste es el más importante; pero ella tiene mucho más que decir y lo dice allí donde muchos no buscan, es decir, en el Nuevo Testamento. Habrá que esperar la venida de Cristo para que se revele el misterio de Dios creador: véase Jn 1 y Ef 1. Este relato rítmico, con sus repeticiones y su forma litúrgica, es como un prefacio, una obertura del primer núcleo de la Biblia realizado en el siglo V antes de Jesús, cuando los judíos retornaron del Exilio de Babilonia. Pero, ¿qué quería decir? ¿Que Dios lo ha hecho todo? ¡Por supuesto! Dios único, distinto de ese universo que creaba, y que existía antes que éste. Pero quería decirnos antes que nada que Dios está infinitamente más allá de esa creación que nos maravilla o que nos aplasta, más allá de una naturaleza tan rica y tan dominante que fácilmente nos dejamos llevar por sus impulsos. {C}El espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Hay que saber que en hebreo la palabra “soplo” o “viento” terminó por significar “espíritu” (véase Jn 3,8). Aquí está, pues, el Espíritu de Dios, o su soplo, y lo nombran inmediatamente antes que la Palabra: Palabra y Espíritu serán como las dos manos de Dios, el Creador. Esto mismo afirma nuestro “Creo en Dios”: el Espíritu habló por los profetas. Dios actúa por medio de su Palabra, portadora de sus voluntades. Desde este primer momento la Palabra, apodada en otra parte “la Sabiduría”, organiza el universo, pero no como una tierra extraña, un mundo que Dios miraría Desde arriba, sino como el lugar que vendría un día a visitar. {C}Dijo Dios. Con estas palabras se pone como una frontera entre Dios y su criatura. El mundo no es Dios, no es un aspecto de Dios; tampoco salió de Dios como del seno de un Infinito que dejara escapar a sus riquezas sin conocerlas ni dominarlas. El mundo está en Dios de alguna manera, pero Dios es exterior al mundo y no depende de él. No habrá que olvidarlo cuando posteriormente se nos hable de comunión con Dios: ésta sólo se realizará si Dios nos llama personalmente. Dios crea, eso quiere decir en primer lugar que Dios pone un orden. {C}Primer día, segundo día, tercer día... No todo está en el mismo plano. Un universo material en el que aparecerá luego la vida con sus miles de realizaciones diversificadas y jerarquizadas. {C}Primer día, segundo día, séptimo día. Dios ordena el mundo y nuestra existencia. Vean como el sol y la luna no están sólo para alumbrar sino que determinan también el tiempo y el calendario. No hay vida humana ni vida de familia sin fiestas, sin una disciplina y regularidad para levantarse y acostarse, para el trabajo y las horas de comida. Los hebreos dividían al mundo en tres regiones: el cielo, la tierra y las aguas. Encontramos este orden: días 1 y 4, 2 y 5, 3 y 6. Todo acontece a su hora: las criaturas más perfectas vienen después de las inferiores, y en último lugar el hombre. {C}Dijo Dios: “Haya luz.” En la Biblia la luz es como la materia del mundo de Dios. Incluso antes de que aparezca el universo material y visible, Dios es la fuente de un mundo espiritual que está más allá del tiempo y del espacio, y que está poblado de fuerzas misteriosas pero sometidas a Dios. Allí es donde se originan las grandes líneas de la historia. {C}Dios vio que esto era bueno. Nada de todo lo que se ha creado es malo, pero no por eso niega el autor la existencia de fuerzas malas en el mundo, como serían el mar y la noche, a las que los israelitas temían. Esas fuerzas sin embargo son contenidas: se le asignan límites al mar y la noche cede el paso a la luz. Habrá sin embargo que preguntarse: ¿quién introdujo el mal en el mundo? Ver Gén 3; Sab 1,14; Sab 11,20; Si 13,1; Sant 1,17. La obra de Dios se acaba con la creación del hombre. El texto nos deja tres afirmaciones decisivas que son como la base de la visión cristiana del hombre. Estas certezas han permitido que apareciera la civilización moderna y se han impuesto mucho más allá del mundo cristiano. {C}Lo creó a su imagen. Esto es muy importante: siendo imagen del Dios-Verdad, el hombre no está encerrado sin esperanza en el mundo de sus fantasmas y de sus ilusiones, en la prisión de sus categorías y de sus estructuras, sino que fue creado para la Verdad. Dios puede decirle lo esencial en un lenguaje humano y a través de experiencias humanas: no estamos condenados a dudar siempre. Somos hechos según la imagen de Dios, y, por supuesto, para darle una respuesta. {C}Hombre y mujer los creó. Aquí viene la dignidad de la pareja. Al que Dios crea no es el hombre solo ni la mujer sola, sino la pareja. Y, por más que esto nos sorprenda en una cultura machista, no hay desigualdad entre el hombre y la mujer. Con la Biblia escapamos de las imágenes simplistas de las teorías materialistas: la división de los sexos no sería más que el producto del azar en la mutación de los cromosomas, y luego el amor resultaría de aquella división de los sexos. En cambio afirmamos que el amor estuvo primero en el plan de Dios, y la larga evolución de la sexualidad fue su preparación. {C}Tengan autoridad... Esto no significa que deba actuar en forma tiránica, poniendo en peligro hasta la existencia humana en un planeta transformado en un basurero. Pero Dios le entrega el universo entero. El hombre hará uso de todo, y de la vida misma, para crecer, madurar y llevar a cabo la aventura humana hasta su vuelta a Dios mismo. {C}Multiplíquense y llenen la tierra. Dios les da su bendición. Sería un error apoyarse en ese texto para justificar una procreación irresponsable: ver Sab 4,11 donde se elogia a las familias cuyos hijos son útiles y buenos delante de Dios. Eso no obstante, la Biblia dirá que un pueblo que no tiene más niños ha perdido el camino de las bendiciones divinas. {C}Yo les entrego toda clase de hierbas y árboles frutales. Con estas palabras el autor expresa el ideal de un mundo no violento en que ni siquiera se matan los animales. Sin embargo, posteriormente se hará una concesión Gén 9,3 porque Dios toma en cuenta la condición real del hombre. {C}Dios descansó el séptimo día (2,2). La observancia de este séptimo día llamado en hebreo “el sábado”, es decir, “el descanso”, es uno de los pilares de la práctica israelita y cristiana. Este día es hecho santo, es decir diferente de los otros, y ayuda a los creyentes a ser personas diferentes; ya no están sometidos al trabajo, sino que tienen tiempo para encontrarse con Dios, con los otros y con ellos mismos (ver Ex 20,8 y las promesas expresadas en Is 56,4; Is 58,13. {C}LA CREACION Y EL HOMBRE MODERNO La Biblia establece la grandeza del hombre que procede de Dios y que no es producto del azar. Los pueblos primitivos se creían dependientes de los caprichos de sus dioses; hasta los mismos griegos, tan celosos de su libertad, aceptaban el peso de un destino del cual nadie podía escapar. El peso de esa fatalidad ha mantenido a la inmensa mayoría de los pueblos en el temor, ha paralizado sus esfuerzos para superarse y ha apagado la alegría verdadera. La Biblia, en cambio, forma personas que no temen el poder oculto de los astros (no son más que {C}lámparas al servicio de Dios), personas que no temen alguna maldición del destino cuando buscan los secretos del universo. No por casualidad la gran trayectoria de la civilización ha salido de un occidente cristianizado. {C}UN MENSAJE PROFETICO Esta primera página de la Biblia pone las bases para una visión cristiana de la existencia. Pero también decimos que tiene valor profético en este sentido de que Si la leemos después de haber recibido el Evangelio, sus viejas palabras dejarán traslucir verdades nuevas. Solamente damos algunos ejemplos. El Génesis dice: {C}Al principio, al hablar de la creación que apareció fuera de Dios en el tiempo; pero Juan nos mostrará otras riquezas de ese{C} principio Jn 1,1 que para Dios no pasa. Pues Dios no está sometido al tiempo, sino que vive en esa plenitud permanente que llamamos eternidad. Allí no hay ni antes ni después, ni duración ni cansancio. {C}Al principio Dios se proyecta en su Hijo que es a la vez su imagen y su Palabra (Col 1,15; Heb 1,3). Pero en este principio también Dios crea fuera de El al mundo, para distribuir en éste las riquezas que contempla en su Hijo. Y es entonces cuando comienza el universo y los espíritus, el espacio y el tiempo. Este universo que desafía nuestra imaginación por sus dimensiones y su duración es pues una expresión del misterio profundo de Dios; toda la historia humana que va a transcurrir en él será una historia sagrada en que Dios realizará un deseo eterno: su voluntad de amarnos, de llevar a los hombres a su madurez y de reunirlos en Cristo. El Evangelio nos hablará de un nuevo nacimiento “del agua y del Espíritu”, pero ya aquí, desde el comienzo de nuestra Biblia, aparecen las dos fuerzas divinas que están activas en nuestro mundo, el soplo y la palabra. Estas dos palabras muy humanas adquirirán su pleno sentido con la venida de Jesús: La Palabra es él mismo, el Hijo Jn 1,1, y el soplo es el Espíritu eterno común al Padre y al Hijo. {C}A su imagen y semejanza. Hemos sido llamados a compartir el misterio de Dios al final de un camino en el que nos vamos haciendo{C} semejantes a él: ese camino, nos dice el Nuevo Testamento, es el del amor: 1Cor 13,13; 1Jn 3,1; 1Jn 7,8. {C}Que domine. A pesar de su fragilidad, la creatura humana ha sido escogida por Dios para ser el enlace entre El y el universo. Desde el primer momento de la creación, Dios dispuso que su Hijo se haría hombre Ef 1,1. A él se refieren las palabras del Sal 8,1: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Lo coronaste de gloria y todo le pusiste bajo sus pies (ver 1Cor 15,24. {C}Y Dios descansó el día séptimo. Este reposo no significa que ahora Dios mira desde lejos su creación Jn 5,17. Significa más bien que la creación entera, y lo mismo el trabajo de los hombres, desembocarán en ese día sin fin en que descansaremos en Dios, compartiendo su plenitud Heb 4,1. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ
2² ↠ todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las Aguas.
3³ ↠ Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. [ Gén 1:3 ] {N} DIOS HABLA Dijimos en el comentario que este primer capítulo era algo así como el prefacio del primer núcleo de la Biblia, cuando Esdras reunió los libros de Moisés y de los profetas (Ne 8; 2Ma 2:13). Si comparamos este primer capítulo con otros relatos de los pueblos antiguos - podríamos hablar de sus {C} cosmogonías (escritos referentes a la formación del universo) o de sus {C} mitos (cuentos que expresan en forma figurada creencias referentes al orden del mundo)- aparecerán algunos puntos en que éste dice lo que otros no dicen. Unos de los más importantes es el énfasis puesto en esas palabras: {C} Dios dijo: Las Escrituras son nuestra regla, pero antes que cualquier escritura, ha sido dicha una palabra. La expresión {C} Dios dijo volverá un sinnúmero de veces a través de la Biblia, pero, según los lugares, el énfasis estará puesto en que Dios toma la iniciativa de expresarse, o en que Dios da una enseñanza o una orden. En estos primeros {C} Dios dijo, debemos entender lo uno y lo otro. {N} DIOS ES UN DIOS QUE HABLA Presentar la Biblia solamente como una enseñanza de Dios sería reducir la fe. Enseñanzas sí las hay, pero más importante todavía es el hecho de que Dios hable. ¡Qué revelación más decisiva acerca de Aquel o de Aquello que debe de ser la eternidad misma! De entrada se descartan las dudas del que pregunta: ¿Acaso tiene conciencia? ¿Nos conoce? ¿Puede comunicarse con su creación? ¿Querrá algo de nosotros? Muy pocos filósofos se han atrevido a dar una respuesta positiva a estas preguntas.. Pero ya en estos textos antiguos se define la fe judía y cristiana: Dios sale de sí y se dirige a nosotros esperando una respuesta. Tras el universo, su inmensidad, sus misterios, sus sombras y sus luces, existe Alguien que ha desatado una aventura de incalculables consecuencias. Y lo más arriesgado de esta aventura ha sido que El entablara un dialogo con sus criaturas. Cuando hablamos nosotros, no es solamente para dar órdenes, o para pedir. Cuando hablo, estoy tocando a la puerta de otro para que él vea que yo existo, para ponerlo a prueba y ver si él también existe de verás. Y cuando haya sido escuchado, yo también sabré que existo y cuento para algo. La revelación cristiana no será en primer lugar una ley del Cielo que tendríamos que seguir so pena de un fracaso o de un castigo: Dios es "el Otro" que despierta en nosotros nuestra misma conciencia y nos saca de nuestra soledad. Este es el punto a partir del cual podremos entender las numerosas páginas que testimonian de una llamada de Dios a sus profetas: Moisés, Elías, Isaías, Jeremías y muchos más, como ya sabemos. Cualquier llamada de Dios produce en el que la recibe una nueva conciencia de sí mismo y le da capacidad para cumplir con la misión recibida. De ahí que toda la historia bíblica será de alguna manera la obra de profetas. Dios es un Dios que habla. No esperó para hacerlo que tuviera criaturas capaces de oírle, sino que habló primero para decirse a sí mismo. La Palabra está en Dios desde el comienzo. Ella es su misma Sabiduría y él no la conoce sino dándole vida, frente a sí mismo para luego volver a traerla a sí mismo para que comparta su propia plenitud. Este misterio del Dios-que-se-dice-a-sí-mismo o, del Padre con su Hijo, está en el origen de la creación, y por eso nuestro mundo es un mundo en el que Dios habla. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ᵒᵏ
4[ Gén 1:4 ] ᶜᶠ Is 45:7; ᶜᶠ Is 60:19; ᶜᶠ 2Cor 4:6 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁴ ↠ Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas.
5⁵ ↠ Dios llamó a la luz «Día» y a las tinieblas «Noche». Atardeció y amaneció: fue el día Primero.
6[ Gén 1:6 ] ᶜᶠ Psa 8:1; ᶜᶠ Psa 104:1; ᶜᶠ Jer 10:11; ᶜᶠ Pro 8:22; ᶜᶠ Job 38:1; ᶜᶠ Ap 22:5 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁶ ↠ Dijo Dios: «Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe unas aguas de las otras.»
7⁷ ↠ Hizo Dios entonces como una bóveda y separó unas aguas de las otras: las que estaban por encima del firmamento, de las que estaban por debajo de él. Y así sucedió.
8⁸ ↠ Dios llamó a esta bóveda «Cielo». Y atardeció y amaneció: fue el día Segundo.
9[ Gén 1:9 ] ᶜᶠ Job 26:8; ᶜᶠ Is 51:10 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁹ ↠ Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo de los cielos en un solo depósito, y aparezca el suelo seco.» Y así fue.
10¹⁰ ↠ Dios llamó al suelo seco «Tierra» y al depósito de las Aguas «Mares». Y vio Dios que esto era bueno.
11¹¹ ↠ Dijo Dios: «Produzca la tierra hortalizas, plantas que den semilla, y árboles frutales que por toda la tierra den fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie.» Y así fue.
12¹² ↠ La tierra produjo hortalizas, plantas que dan semillas y árboles frutales que dan fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie. Dios vio que esto era bueno.
13¹³ ↠ Y atardeció y amaneció: fue el día Tercero.
14[ Gén 1:14 ] ᶜᶠ Jer 31:35; ᶜᶠ Baruc 3:33; ᶜᶠ Is 40:26 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁴ ↠ Dijo Dios: «Haya lámparas en el cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las fiestas, los días y los años,
15¹⁵ ↠ y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra.» Y así sucedió.
16¹⁶ ↠ Hizo, pues, Dios dos grandes lámparas: la más grande para presidir el día y la más chica para presidir la noche, e hizo también las estrellas.
17[ Gén 1:17 ] ᶜᶠ Psa 136:7; ᶜᶠ Si 43:1 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁷ ↠ Dios las colocó en lo alto de los cielos para iluminar la tierra,
18¹⁸ ↠ para presidir el día y la noche y separar la luz de las tinieblas; y vio Dios que esto era bueno.
19¹⁹ ↠ Y atardeció y amaneció: fue el día Cuarto.
20²⁰ ↠ Dijo Dios: «Llénense las aguas de seres vivientes y revoloteen aves sobre la tierra y bajo el firmamento.»
21[ Gén 1:21 ] ᶜᶠ Is 27:1; ᶜᶠ Psa 74:13; ᶜᶠ Job 40:1; ᶜᶠ Jon 2:1 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²¹ ↠ Dios creó entonces los grandes monstruos marinos y todos los seres que viven en el agua según su especie, y todas las aves, según su especie. Y vio Dios que todo ello era bueno.
22²² ↠ Los bendijo Dios, diciendo: «Crezcan, multiplíquense y llenen las aguas del mar, y multiplíquense asimismo las aves sobre la tierra.»
23²³ ↠ Y atardeció y amaneció: fue el día Quinto.
24²⁴ ↠ Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de diferentes especies, animales del campo, reptiles y animales salvajes.» Y así fue.
25²⁵ ↠ Dios hizo las distintas clases de animales salvajes según su especie, los animales del campo según su especie, y todos los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios que todo esto era bueno.
26[ Gén 1:26 ] ᶜᶠ Si 17:4 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁶ ↠ Dijo Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.»
27[ Gén 1:27 ] ᶜᶠ Mt 19:4; ᶜᶠ 1Cor 11:7; ᶜᶠ Sant 3:9; ᶜᶠ Ef 4:24; ᶜᶠ Col 3:10 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁷ ↠ Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó.
28[ Gén 1:28 ] ᶜᶠ Gén 8:17; ᶜᶠ Gén 9:1; ᶜᶠ Psa 8:5 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁸ ↠ Dios los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Tengan autoridad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.»
29[ Gén 1:29 ] ᶜᶠ Psa 104:14 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁹ ↠ Dijo Dios: «Hoy les entrego para que se alimenten toda clase de plantas con semillas que hay sobre la tierra, y toda clase de árboles frutales. [ Gén 1:29 ] {C} Les entrego toda clase de plantas con semillas. Dios distribuye a cada cual el alimento que le corresponde. La diferencia entre el hombre y los animales está en el uso de los cereales que cultiva. En esto hay como un recuerdo de la gran revolución económica y cultural que significó la fijación de los grupos humanos en tierras que empezaron a cultivar y en las que también criaban ganado, empezando así la llamada era neolítica. ¿Por qué no se habla de la carne? Esto puede extrañarnos si notamos que en ninguna parte de la Biblia se elogia el régimen vegetariano. Solamente se elogia a los que prefieren quedarse con "hierbas y legumbres" antes que mancharse con las carnes de animales prohibidos por la ley (2Ma 5:27; Dan 1:12). Puede ser que el autor excluya toda violencia del plan de Dios, incluso lo de matar animales. Más probablemente el autor considera que solamente Dios, dueño del alma y de la sangre incluso de los animales (Lev 17:4), puede autorizar al hombre a matar, tanto para el culto divino como para su propia alimentación. Esta autorización se dará después del Diluvio, cuando Dios promulgue su alianza con todos los pueblos de la tierra. Por otra parte el autor no podía tocar este tema sin distinguir entre animales puros e impuros, lo que desbordaba el marco de su capítulo. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ᵒᵏ
30³⁰ ↠ A los animales salvajes, a las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se mueven sobre la tierra, les doy pasto verde para que coman.» Y así fue.
31[ Gén 1:31 ] ᶜᶠ Qo 3:11; ᶜᶠ 1Tim 4:4 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ³¹ ↠ Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno. Y atardeció y amaneció: fue el día Sexto. {1} [ Gén 1:31 ] {N} EL REFLEJO DE DIOS {C} Dios vio que esto era bueno. No cabe duda de que {C} bueno significa aquí en primer lugar: bien hecho, coherente, jerarquizado, apto para recibir a la humanidad y soportar la vida humana. Los hebreos no eran muy sensibles a la belleza de la creación, o si lo eran, no nos hablaron de ello. Fuera del Cantar, del libro de Job y de algunos salmos, es poco lo que encontraremos en la Biblia que delate una emoción ante la belleza de las criaturas. Y pasaron siglos antes de que el mundo cristiano diera importancia a la belleza como una revelación de Dios. En los últimos siglos, una cultura cuentista llevó a los comentadores de Gén 1 a considerar primero al universo como una máquina inmensa. Se maravillaron de tantas leyes de la naturaleza, tan ordenadas, que manifestaban una tal sabiduría de su autor, y hablaron de él como del hacedor, o del arquitecto, o del ingeniero supremo. Tal vez los artistas se acercan más a lo que Dios es por el camino de la belleza: Dios artista, bailarín, amante y padre. La creación como un reflejo de Dios: el ser infinitamente rico, después de expresarse en sí mismo -y es el Verbo, o Hijo de Dios-, se refleja en una multitud de seres que son espíritus como él es espíritu, y libres y creadores de belleza, un poco como él es libertad y a cada momento crea cosas y situaciones y personas nuevas, hermosas e imprevisibles. Y, de reflejo en reflejo, de los espíritus a la materia, la belleza y creatividad se hace estrellas, seres vivientes y corazones humanos. En cuanto miramos a la creación como una participación y un reflejo de lo que es en Dios, no se nos hace difícil creer, como nos lo insinúa la Biblia, en una creación de un mundo espiritual del que depende el universo visible. Las relaciones que unen estos dos universos son tales, en realidad que no se deberían separar en una creación visible y una de los espíritus: el universo es uno. Si bien los israelitas veían preferentemente a los espíritus como mensajeros y portadores de los decretos de Dios (Is 37:36; Dan 9:21; Zac 1-2; Hb 1:7), tenemos el derecho de verlos como los dispensadores de la inteligencia y de la belleza en todas las áreas del mundo de los seis días. El hecho de que Génesis 1 ponga un tal énfasis en Dios Creador no nos impide atribuirles un papel esencial en la creación. Dispusieron los agentes materiales que han plasmado nuestro planeta; se hicieron los artistas y los inspiradores de la tan misteriosa evolución de los seres vivos. Esta visión de los espíritus era la de los Santos Padres de formación platónica; en el siglo pasado el cardenal John Newman la defendía. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ᵒᵏ